Ideas

Temas para reflexionar

La exacerbación de las pasiones ideológicas está en todas partes: en el ámbito familiar, en la prensa doctrinaria, en la televisión, en las conversaciones de café, en las reuniones sociales, en los parlamentos.  El debate público está envenenando a un extremo sin precedentes... Una visión maniquea se ha apoderado del discurso, volviendo dual y sólida la realidad que,  por  naturaleza, es compleja, diversa y fluida. “Derecha” e “Izquierda” son hoy conceptos pobres en significación real, armas verbales que sirven para descalificar al enemigo, no para describir, comprender, explicar o incluso refutar el contenido de lo que se piensa o cree.  Hoy, esos adjetivos disfrazados de sustantivos, esos sucedáneos de los viejos anatemas religiosos (hereje, apóstata, infiel, impuro, ateo)  son etiquetas que se han vuelto de uso común.

La organización de Estados Americanos (OEA.) desde su fundación, siempre ha desempeñado el papel de comparsa de los Estados Unidos.  De ahí su nulo prestigio, su imagen de institución-carcamal atiborrada de diplomáticos enviados allí por los gobiernos como a una jubilación anticipada para descansar a orillas del  Potomac.  Desde siempre, por su subordinación a los EU, el sarcasmo popular la llamó el Ministerio de Colonias.

Para ponderar el grave peligro que se cierne sobre la democracia mexicana, considérese la siguiente estadística. En los 681 años transcurridos desde la fundación del imperio azteca (1325 d.C.) hasta nuestros días, México ha vivido 196 bajo una teocracia indígena; 289 bajo la monarquía absoluta de España; 106 bajo dictaduras personales o de partido; 68 años sumidos en guerras o revoluciones, y solo 22 años en democracia… Este modesto 3% democrático corresponde a tres etapas muy distanciadas entre si: 11 años en la segunda mitad del siglo XIX con Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada, y  la década de 1996 a 2006.  En el primer caso, el orden constitucional establecido por Juárez y Lerdo de Tejada, fue derrocado por el golpe de Estado de Porfirio Díaz.  En el segundo episodio, otro golpe de Estado orquestado por Victoriano Huerta derrocó al presidente Fco. I. Madero.  Esta tercera etapa ¿será definitiva, o correrá la suerte de las anteriores?

¿Existen o no el Pípila y los Niños Héroes? Si y no. Creo que asistimos a ese fenómeno de creación colectiva que es un mito; una entidad cuya existencia se cumple en el imaginario colectivo que lo encarna en un ser y se lo impone a la realidad.  Bien podemos decir con Jorge Luis Borges, que más que lo históricamente cierto, importa lo simbólicamente verdadero.

¿Debemos temer a la muerte? Y el filósofo repregunta: antes de nacer ¿tuviste miedo a la vida?  No se debe tener miedo de la muerte.  Nacer y morir son dos momentos distintos de la vida, pero a la vida pertenecen ambos.  Los filósofos sombríos dicen que nacemos para morir, y eso es cierto.  Pero los filósofos de la esperanza, dicen que nacimos para nacer, y eso es también cierto.  Si antes de nacer no sentimos miedo a la vida, ahora que vivimos no debemos tener miedo a la muerte.
 

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