Taquerías y dias
Hay muchas cosas agradables de los días santos, pero una que me disgusta es que la mayoría de las taquerías y cenadurías de la ciudad cierran. Para un compulsivo degustador de tacos, el suplicio arranca con la Cuaresma pues todos los viernes la mayoría de taquerías dejan de abrir. El panorama se complica en Semana Santa cuando la gran mayoría de taqueros de Guadalajara se van de vacaciones.
Si bien en Cuaresma se diversifica el menú de platillos de pescados y mariscos, ocurre por las mañanas o en las comidas. Pero por las noches la oferta culinaria callejera se reduce dramáticamente. Los días santos desaparecen los tacos de lengua, de carnaza, al pastor, de labio y de cabeza.
Afortunadamente las cosas están cambiando. Desde hace dos o tres años han comenzado a abrir algunas taquerías y este año me da la impresión de que ha crecido el número de taqueros que ha dejado de respetar la Cuaresma y se han decidido a vender sus suculentos platillos de carne de res o de cerdo.
Se puede afirmar que es una tendencia que irá en ascenso en los próximos años y probablemente al final de la década ya la mayoría de las taquerías de la ciudad estarán abiertas los días de Cuaresma, incluidos los días santos.
El simple hecho de las taquerías que comienzan a abrir en días santos manifiesta una tendencia social más profunda y lenta, como es el cambio de las mentalidades.
Aparentemente la mayoría de católicos ha dejado de cumplir ciertos ritos y tradiciones que se imponían en el periodo de Cuaresma, por ejemplo prohibirse algún gusto o manía (como dejar de tomar licor o refresco; prohibirse comer algo agradable como dulces o pozole), asistir a los ejercicios espirituales, ayunar al arranque del periodo y no comer carne los viernes.
Lo que hay detrás de este cambio de mentalidades es una reducción lenta pero sistemática del número de fieles católicos en México y también en Jalisco, a pesar de la solidez que goza todavía la Iglesia Católica en el Estado.
De acuerdo con el libro Jalisco en cifras, recientemente publicado por la Secretaría de Planeación y el Consejo Estatal de Población de Jalisco (Coepo), el porcentaje de fieles católicos pasó de 96.5% en 1990 a 93.1% en 2010, una disminución de 3.1%. En tanto el número de fieles protestantes y evangélicos aumentó de 2% a 3.2% en el mismo lapso. En el censo de 2010, 114 mil personas se declararon sin religión, 2.3 veces más que 10 años atrás.
Aunado al lento descenso de fieles, los católicos se comportan de modo más pragmático: sigues siendo fieles a la Iglesia, pero cumplen los preceptos que les interesan y no todos los que ordena la tradición.
De modo que para un compulsivo degustador de comida callejera, como un servidor, el lento cambio en las creencias religiosas y la transformación de las mentalidades harán que pronto tengamos las taquerías abiertas también en los viernes santos.
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@rmartin1011