Ideas
Sin miel y sin jícara
¡Lo que nos faltaba! Ahora sí que la cosa se puso color de hormiga para el sector turístico, ya que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), por conducto de una magistrada integrante del pleno, determinó que no procede convertir el Tianguis Turístico de Acapulco a la versión de itinerante, propuesta realizada por la Presidencia de la República a través de la Secretaría de Turismo federal, razón por la que habrá de suspenderse toda acción relacionada con dicha medida anunciada por Gloria Guevara Manzo. Lo cual es equiparable a lo sucedido “al perro de las dos tortas”, o lo que es lo mismo, que pudiéramos quedarnos “sin miel y sin jícara”, esto es: Guevara Manzo dio a conocer en la clausura del Tianguis Turístico de Acapulco, que después de 36 años de ser la sede, ésta cambiaría y la próxima sede se pondría al mejor postor –como corresponde a toda política de mercado, al fin y al cabo que la actividad turística es buen negocio y quien quiera los reflectores, debería de pagar el precio–. Para pronto se empezaron a escuchar propuestas, hubo convocatoria de por medio –dizque sin dados cargados– y se esperaba que en unos días más se diera a conocer el fallo –literalmente–, luego de que al menos 18 entidades pujaron e hicieron pasarela para demostrar el por qué su terruño es el más conveniente para tamaña encomienda, pues de ella depende en mucho la posibilidad de un repunte en la actividad, misma que aunque se mantiene con cierta estabilidad, no se deben de echar los “cuetes al aire”. Todo este nuevo tropiezo inició debido a la controversia constitucional inspirada y presentada por el Ayuntamiento de Acapulco ante la SCJN –máximo órgano de justicia en el país–, ya que sin duda alguna el Estado de Guerrero y particularmente el municipio acapulqueño son los más afectados con la pésima decisión del “Presidente del Turismo” –una más que le falla a Felipe Calderón–. Como posiblemente usted podrá recordar, desde un principio nos manifestamos públicamente en contra de tan aberrante medida –se puede consultar en colaboraciones anteriores–, pero como siempre, los intereses económicos, políticos y malignos, parecen pesar más que las razones. ¿Y… ahora? Bueno, pues la encrucijada se pone más difícil, pues aunque algunos afirman que en cosa de meses se podrá resolver lo de la controversia constitucional, en la SCJN se dice que será cuestión de uno o dos años, ya que no es el único asunto que tienen pendiente de sancionar, luego entonces, los miles y millones de pesos invertidos a la fecha, van directito a la basura. Les ganó la avaricia, pero les salió el tiro por la culata.