Si Christian Gray fuera mexicano.
Con toda la calentura que despertó el estreno de la película “50 Sombras de Gray”, este ha sido uno de los temas más comentado en las pláticas de la gente común y corriente. Y es que el revuelo se ha dado para todos lados, tanto así que ya circula por todos los diarios la nota de la mujer sinaloense que fue detenida por andarse masturbando en el cine, ahora que, si usted no se ha enterado de la existencia de esta película pues necesita hacerse de amigos mochos que, en su afán de condenarla, solo le hacen publicidad.
Sea como sea, uno debe entender que no faltarán las personas que, influenciadas por el poder del celuloide, decidan querer cambiar para adaptar su vida lo más posible a aquellas de sus héroes.
Sin embargo, una cosa es que la cachondería se dé en Seattle y otra que la trama se desenvuelva en el barrio de San Andrés, donde, obviamente las tradiciones son por demás distintas. Así, pensando en este escenario, con toda certeza sabríamos que, de haber sido mexicano Christian Gray, podríamos dar por seguro lo siguiente:
(i) Su imperio lo habría formado en tragamonedas piratas. Si, en el film el protagonista era un joven y rico empresario. Ahora bien, después de la reforma fiscal, salvo que uno sea cuate del preciso, es prácticamente imposible llegar a eso por un medio distinto de las maquinitas tragamonedas, las que han sido muy vilipendiadas por la publicidad gubernamental.
Así, dejar una generosa propina para apantallar a Anastasia no habría sido mayor problema puesto que traía en la bolsa 500 pesos en monedas de a cinco.
(ii) Ya tendría maiceados a los de la procu. Como cualquier persona avezada en denuncias penales por maltrato, feminicidio y falsificación de troqueles, el degenerado de Gray cuando menos debía tener a un actuario sobornado para que, en cuanto llegara la pasante a presentar su denuncia, fingir que le iban a dar un trato preferencial, levantarle la denuncia, realizar un sketch con la media filiación del marrano este, y, en cuanto todo estuviera firmado y la denunciante se hubiera ido, encargarse de echar a la basura toda la evidencia para protegerle las espaldas al mero mero.
(iii) El contrato que firmó Anastasia era un machote de papelería. Parte de lo curioso de esta película es que, por más puerco que pudiera ser el señor Gray, aparentemente estaba bien asesorado jurídicamente puesto que cada que se le antojaba hacerle una guarrada a la muchachita, le presentaba un nuevo contrato con cláusulas, sub incisos, estipulaciones y demás trinquetes para, de pegarle alguna enfermedad venérea, liberarse de cualquier responsabilidad. Aquellos eran de plano unos contratos más leoninos que los que firmé con Banca Cremi allá por el 88.
>Sin embargo, de desarrollarse esta historia en Arenales Tapatíos, no habría necesidad de contratar a alguien que haya pasado años estudiando y trabajando la materia puesto que fácil se arregla el problema comprando un machote en la papelería más cercana.
(iv) Habría llevado el 14 de febrero a su novia al record Guinness. Partamos de un principio: el más rico no es quien más gana sino quien menos gasta. Esto debe ser conocido por el señor Gray quien, de estar viéndose espléndido con cenas del 14 de febrero, nada más estaría tirando su lana a la basura, pero, en vista de que es necesario algún evento, no sería de sorprender que se llevara a la chamaca a degustar uno de los tacos de cochinita que ofreció el ayuntamiento. Lo único malo es que, con el frío que estaba haciendo, la grasa se congeló y aquello debió haber sabido a madres.