Ideas

Sepúlveda, Contadora y la seguridad

¡Pensar que tantos mexicanos, supuestamente “buenos”,  criticaron al llamado Grupo Contadora —para la paz en Centroamérica— y ahora hablan de él con nostalgia y hasta les resulta motivo de orgullo!

Bernardo Sepúlveda Amor era entonces el secretario de Relaciones Exteriores y su principal factor.  Eran tiempos en que la política internacional de México gozaba de una bien ganada fama por doquier y la autoridad moral de nuestro país daba pie a que se le llamara con frecuencia a interceder en muchos diferendos. Y si no era exactamente convidado, como en el caso de Contadora, nadie osó cuestionar su interferencia y muy pocos su liderazgo,  máxime que la zozobra centroamericana y el peligro de que las controversias se salieran de madre pudo incluso afectar nuestra tranquilidad  interna.

El resultado, visto a 30 años de su formación, permite hablar de muchas vidas salvadas y otros muchos y severos  daños evitados gracias a que el proceso de paz se adelantó sobremanera. La fórmula teórica era sencilla, aunque la aplicación requirió de muchas operaciones complejas y de muchos ires y venires y una cauda enorme de trabajo. Se trataba de ponerlos a platicar…

Nuestro canciller de entonces, con quien tengo a muchísima honra haber trabajado, aunque haya sido en una posición modesta, salió después de embajador a Londres y poco a poco fue borrándose de la escena pública mexicana, en tanto que la política exterior de México entró en la más trágica de sus docenas y todo lo ganado con los años acabó yéndose por el caño. Lo que antes nos enorgullecía, desde hace dos sexenios más bien nos avergüenza.

Sepúlveda, por su parte, gozó del bien ganado prestigio internacional y fue llamado al Supremo Tribunal de La Haya, pero ahora, sin desatender sus ocupaciones holandesas, lanza una propuesta en beneficio de la seguridad mexicana, cuyo menoscabo, aparte de los estropicios internos y lo pésimo de los gobiernos, tiene mucho que ver también con el entorno regional de la América Central y la del Norte.

Su propuesta de repetir, ampliada, la práctica del Grupo Contadora, resulta espléndida, pero sólo puede hacerse si convocan a los diplomáticos mexicanos en verdad prestigiados, todos ellos marginados hasta hace poco.

Dicho de otro modo, con Calderón y demás, hubiera sido imposible lograr lo que se sí pueden conseguir Peña Nieto y lo mucho bueno que  queda de la  prestigiada “vieja guardia”  diplomática mexicana: convocar a  los países de Centroamérica, a  Colombia y algún otro del Caribe, para coadyuvar juntos al combate de la delincuencia.
 

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