Ideas

Sentimientos encontrados

“Yavhee le prometió a Abraham que perdonaría a Sodoma y Gomorra si le mostraba apenas diez justos que no consiguió, y para colmo una turba quiso violar a dos ángeles enviados por Él a buscar a Lot. Ambas ciudades sufrieron fuego purificador. Luego Kafarnaún y Jerusalén arrasadas a sangre y fuego en castigo a sus perversiones”.
Con el 11 de septiembre se colapsaron nuestras coordenadas del bien y el mal. En su lugar se impuso la perversa estrategia del siempre poderoso único e imbatible imperio de los Estados Unidos: la guerra total, sin límites, y sin coordenadas claras acerca del bien y del mal. El único criterio legitimador en adelante sería la fuerza y la eficacia de sus efectos, por más deshumanizantes que sean. Tengo sentimientos muy encontrados en esto de las celebraciones de la desgracia. Mi memoria histórica sigue resistiéndose a los simplismos ideológicos. Me trae a la mente esos otros “11 de septiembre” que han marcado mi conciencia preguntona. Los bombardeos criminales de Estados Unidos sobre Hanoi y todo el territorio vietnamita, incluyendo el uso de armas químicas de destrucción masiva (esas precisas que nunca le encontró a Irak). Murieron sobre tres millones de vietnamitas, de los cuales dos millones eran civiles. Y no contentos con esto les aplicaron el famoso napalm en 1989. Y en Panamá, donde murieron diez mil civiles panameños como resultado de otra de sus invasiones en nombre del bien estadounidense. Hacia afuera, lo que siguió al S11 fue una carrera militar que tras dos guerras ha quemado billones sin resultados claros. Internamente, creó un aparato de seguridad tan grande y secreto que nadie sabe cómo opera. Un reporte del Washington Post señala que mil 271 agencias gubernamentales y mil 931 compañías privadas trabajan en contraterrorismo e inteligencia, la mayor parte de sus resultados ceros efectivos. EU fue a la guerra y se disparó en el pie. Y Estados Unidos sigue esparciendo entre su población la impotencia del miedo. Por eso provoca paranoia entre sus propios habitantes. “Tenemos información de que un nuevo ataque está próximo a suceder. Mantengan la calma. Estamos investigando…”. Y, mientras tanto, la población en general, mientras viva bajo el miedo, más control del gobierno sobre sus apanicados borregos. Mientras tanto el mundo, por ende, vivimos sujetos a los caprichos de una inseguridad que exige odiosas concesiones a la dignidad y privacidad: ingresar a EU requiere someterse a la presunción de criminalidad a menos que uno demuestre lo contrario. Pero en fin. Hoy es un día que nos cambió a todos y dramáticamente; no bastan las miles de imágenes sobre esas torres derrumbadas para dejar de sentir lo mismo que el primer día, que hace diez años las vimos en vivo como si fueran película virtual. Una historia que sí… sí nos afectó a todos en el mundo entero. Bravo por todos esos héroes (bomberos y policías) en una real batalla justa por los demás.
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