¿Se atreverá Citi a vender a Banamex?
Oceanografía es un escándalo y un pretexto. Un pretexto para poner en escena y en papel las crecientes diferencias en torno al manejo de Banamex. Diferencias profundas entre Mike Corbat, presidente de Citigroup, y Manuel Medina Mora, número dos de Citi y presidente de Banamex. Diferencias sustanciales entre las autoridades de Estados Unidos y quienes manejan el banco más global de ese país.
El escándalo de Oceanografía estalló unos días después de la conferencia anual de Citigroup. En esa reunión, Mike Corbat declaró 2014 como el año de la ética en el grupo financiero. La elección de la ética no era cosmética, sino parte de una estrategia para calmar los temores de los reguladores y congresistas de Estados Unidos. Existe la percepción de que Citigroup pasó de ser Too big to fail a Too big to manage. Tiene operaciones en 160 países y más de la mitad de sus ingresos totales provienen de fuera de Estados Unidos. México contribuye con 10% de ellos.
El CEO de Citigruoup ha tomado como una afrenta personal el caso Oceanografía. Le da la oportunidad de confrontar a Medina Mora y culparlo de algo que dificulta la gestión ante las autoridades de Estados Unidos. ¿Cómo convencerlos de que Citigroup es capaz de manejar correctamente los riesgos a una escala global? México implica una raya más en la piel de un tigre globalmente manchado. Un problema de lavado de dinero en 2009 forzó el cierre de Citibank Japan. En Europa, Citi fue protagonista de la trama de manipulación de las tasas Libor.
En diciembre del 2013, fue condenado a pagar una multa de 200 millones de dólares, junto con JP Morgan.
Manuel Medina Mora es el blanco de la furia de Michael Corbat porque él se había colgado las medallas por los buenos resultados de Banamex en los años en los que el banco mexicano era una isla de prosperidad en un mar de malos resultados mundiales para Citigroup. Su estilo personal, no exento de arrogancia, le granjeó la mala voluntad en la cúpula de Citi. Lo veían como un candidato viable a la presidencia mundial del grupo. Oceanografía acaba con su imagen de general invicto y merma seriamente sus posibilidades de seguir creciendo en el grupo. ¿Ha sido tratado con justicia? A manera de comparación, valga señalar que el cierre de Citibank Japan y la manipulación de las tasas Libor no provocó un rasgado de vestiduras como el que ahora tienen Michael Corbat y su CFO John Gerspach.
¿Debe Citi vender Banamex?, se pregunta el analista Mike Mayo de CLSA. Argumenta que los otros grandes bancos de Estados Unidos están ganando más dinero allí que Citi en sus operaciones globales. La posibilidad de que Banamex cambie de manos está en el aire, no porque lo diga Mike Mayo, sino porque hay tiradores interesados y un escenario donde el equipo de Citi parece dispuesto a escuchar ofertas. Podría obtener una cantidad muy importante y reducir riesgos globales.
¿Qué pasa con las autoridades mexicanas? Han estado alertas, pero hasta ahora su atención ha privilegiado las ramificaciones de Oceanografía en torno a Pemex. El conflicto en torno a Banamex entre Nueva York y México no parece tener el mismo nivel de importancia, a pesar de que esta tensión puede afectar el funcionamiento del segundo mayor banco de México. En juego está mucho más que la carrera de Medina Mora: la posibilidad de que los estadounidenses asuman un control más activo en lo que ha sido una institución manejada por banqueros mexicanos…o lo vendan.
Luis Miguel González
lmgonzalez@eleconomista.com.mx