Ideas

Rutas de emoción

Las conmemoraciones tienen la virtud de recordarnos lecciones para la vida y sus enseñanzas para la preservación de trastornos futuros. Guadalajara es punto atencional por los Juegos Deportivos Panamericanos, como lo fue México en 1968.
Las condiciones económicas propician inquietud y la población tiene a mano la concentración de esfuerzos por vía electrónica. La comunicación es ruta de ida y vuelta, positiva o negativa, con incuestionable sinergia a la que debemos ser atentos todos; desde casa, oficina, taller o la plaza pública donde se ubique una conexión inalámbrica. Esto en cuanto a la material disponibilidad de la comunicación del contenido; éste realmente importante para fines ulteriores. Sin la intención de ser mensajero de reveses, sino con un sentido meramente previsor por el reflejo de acciones en otras latitudes, es importante separar lo importante de lo pasajero y definir los senderos para alcanzar los objetivos con esa misma herramienta: la comunicación. Es imprescindible dejar al margen la ambición por otra vía que no sea el convencimiento respecto a propuestas y programas realizables para la búsqueda de poder con el apoyo de la población sedienta de justicia, paz y seguridad integral; población cansada de escuchar reproches estériles y diatribas intrascendentes. Son demasiados los aparentemente aspirantes y pocos los dispuestos a proponer con seriedad el procedimiento acorde la circunstancia que impone la internacionalidad, que adicionalmente coincide con procesos y problemas en Estados Unidos, nuestro vecino colindante, socio comercial y comprador de 90% de nuestros productos de exportación. La dependencia es obvia y la oportunidad también para la obtención de consistentes ventajas, convenientes para las dos naciones. No es ajeno el tema de las conmemoraciones y mucho menos coincidente con el panamericanismo para esgrimir la política exterior inteligente de la que hace varias décadas ha carecido México. México que enarboló la bandera del “Respeto al derecho ajeno, lo mismo entre los hombres y entre las naciones”; más delante la “Doctrina Estrada” enfatizó la no intervención, para reconocimiento internacional. Las políticas económicas reflejadas en carencias y disturbios en países y regiones son rutas conducentes a procurar con esmero de nuestra parte el cuidado de recursos humanos y materiales, que den sustento a la superación de efectos contrarios al propósito de prosperidad en ambiente de paz y justicia. Estamos a tiempo de reflexionar contando lo bueno de nuestros activos, en los que sobresale la unidad con las instituciones constitucionales creadas y mantenidas en pos de la democracia, a pesar de los obstáculos.  Paz, preservada por justicia para garantizar el bien de las mayorías en un clima de trabajo. Dios nos guarde de la discordia.
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