Ideas

Resurrección de Buelna

A Marimar Vega, et. al.

Fue un gozo asistir a la premiere de la película de Felipe Cazals, titulada Ciudadano Buelna. Que sin duda contribuirá a que se recupere la noción de la existencia de este personaje tan importante para la historia del Occidente de México y, especialmente, de Jalisco.

En casi todas las intervenciones que tuve, con motivo del centenario de la Revolución, hice alguna referencia a este personaje y poca gente tenías noticias de él. Hubo más confusiones con su tío Eustaquio, gobernador de Sinaloa y poeta y periodista de renombre, que noticias  precisas de este joven —reconocido como el “Granito de Oro” por el color de su piel— que fue una pieza clave en la marcha hacia el Sur y la toma de Guadalajara de los constitucionalistas encabezados por Álvaro Obregón.

Rafael Buelna Tenorio, el revolucionario que alcanzó más joven el grado de coronel, conocía bien el terreno por haber vivido en Guadalajara cuando el huertismo lo obligó a salir de Sinaloa, y sus ideas fueron sumamente importantes para diseñar la buena estrategia para ganar nuestra ciudad. Empezando por la batalla de Orendain y terminando con la del Castillo.

Como revolucionario de verdad, acabó mal y murió durante la rebelión delahuertista (no confundir a De la Huerta con Huerta) lo mismo que le ocurrió Manuel M. Diéguez, quien a mi parecer debió aparecer en la película pues, habiendo sido nombrado gobernador de Jalisco por Obregón,  también jugó un papel importante en la toma de Guadalajara. Por cierto que fue Diéguez quien evitó que, en un momento dado, Buelna fusilara a Obregón.

En México las películas con tema histórico y la aparición de personajes relevantes tienen pésimos antecedentes, pues si a éstos la historiografía tiene la tendencia a presentarlos acartonados y lanzados para la posteridad “puras frases célebres”, la mayor parte de estas películas hacen lo mismo.

Hay excepciones, claro está, y Ciudadano Buelna es una de ellas. Dicho de otra manera: es el tipo de historia que debería haber en los libros escolares o de divulgación. En consecuencia, me permito sugerir, de la manera más atenta, que aunada a alguna de las películas sobre Villa y sobre Zapata, después, claro está, de la clásica Memorias de un mexicano de Toscano, se hiciera un paquete en el que estuviera, por supuesto, Ciudadano Buelna, para presentarse en todas las escuelas secundarias del país. Tal sería un buen modo de celebrar el centenario de la Revolución y no muchas de las pamplinas que se han estado haciendo.

Es un modo de paliar, como lo dijo Cazals, lo poco que se lee en México y coadyuvar a la necesaria forja de una mejor conciencia histórica.

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