Ideas
Rémoras electorales
Las planillas de regidores sirven para tres cosas: para pagar favores políticos, para hacer amarres internos y para gestionar votos con grupos específicos. En la mayoría de los casos los regidores son y serán rémoras de la política. (La definición de rémora es preciosa y precisa: “Pez perciforme marino con un disco oval encima de la cabeza, con el cual se adhiere a los objetos flotantes y a otros peces con los que establece relaciones de comensalismo”. Diccionario Espasa-Calpe 2005). Esto es, los regidores son comensales de un banquete político que pagamos nosotros. Algunos piensan que los regidores son un mal necesario, yo comparto eso de que son un mal, sigo con dudas en la parte de que son necesarios. Confieso que en algunas ocasiones he visto a regidores hacer cosas realmente útiles e importantes, pero luego esos mismos regresan al plan rémora. Si revisamos las planillas de los tres principales candidatos a la alcaldía de Guadalajara vamos a encontrar elementos comunes: en todas hay dos o tres personas que valen la pena, y que son por lo general aquellos con los que el candidato podrá contar en caso de ganar; en todas hay cuotas del partido y en todas hay operadores políticos y ciudadanos “ilustres”, es decir aquellos que aportan el nombre y la fama a cambio de recibir suelo durante tres años en caso de ganar. Benjamín Galindo me parece un hombre admirable, el jugador más fino que ha dado México en los últimos 30 años; Cinthya Valdés es la mejor gimnasta de la historia de Jalisco y quizá de México; Beatriz García de la Cadena (que la bajaron de MC para recuperarla en el PT) es la reportera de las causas perdidas, y hace un trabajo que no hace nadie más en Guadalajara; Toño Pérez, candidato de Nueva Alianza a la presidencia de Guadalajara, es un gran promotor deportivo, etcétera. Todos son muy buenos en lo que hacen, pero de ahí a que tengan un aporte importante como regidores está por verse. Para dejarlo claro, yo no votaría por el “Benjas” por la misma razón que le chiflaría al “Chepo” si alineara a Villanueva frente el Atlas. Pareciera pues que el Lagrimeo (Lagrimear: verbo. acto de imitar a Lagrimita) está de moda en estas elecciones, pero que no nos quieran vender como frescura lo que es simple mercadotecnia electoral. Y está bien, si incluir gente famosa, operadores políticos de dudosa reputación (y otros no tan dudosa, pues su mala reputación trasciende fronteras) les ayuda a ganar y está dentro de lo permitido por la ley, vale, pero que no nos quieran dar gato por liebre, o si se prefiere, rémora por pescado.