Ideas

Rafael Bernal

En 2015 se cumplieron cien años del nacimiento del escritor Rafael Bernal y García Pimentel (México, 28 de junio de 1915-Berna, 17 de septiembre de 1972), y muy afortunadamente la efeméride dio pie a reediciones de algunas de sus obras, estudios sobre ellas y homenajes varios. Ya era hora.

Nadie que durante varias décadas haya tenido contacto con libros y librerías habrá dejado de encontrarse con El complot mongol, la primera novela mexicana del “género negro”, publicada por vez primera en 1969 y que Joaquín Mortiz ha venido reimprimiendo y reeditando una y otra vez. No es exagerado calificarla de obra maestra por lo redondo de su trama, el equilibrio de su estructura y la excelencia de su estilo; Bernal creó, además, un personaje de verdad memorable, el pistolero Filiberto García:

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Las cosas se le van quedando a uno dentro, sobre todo cuando uno las deja a medias. Ni la intriga internacional ni este asunto de Martita. Y también se va aprendiendo a no contar las cosas (...) Debería haber una facultad para pistoleros. Experto en pistolerismo. Experto en joder al prójimo. Experto en hacer fieles difuntos. Un año de estudios para aprender a no acordarse de los muertos que se van haciendo. Y otro para que, aunque se acuerde uno, le importe una pura y dos con sal. >

Pero el éxito relativo del Complot ha sido por largo tiempo injusto para Bernal, un escritor prolífico que además de publicar poesía, novela, cuento, teatro, ensayo y guiones fue un historiador notable. Afortunadamente, dos importantes obras suyas, originalmente publicadas en 1992 y 1994 por el Banco de México en ediciones inaccesibles circulan ahora gracias al Fondo de Cultura Económica, que marcó con ellas el centenario del autor: El gran océano y Mestizaje y criollismo en la literatura mexicana del siglo XVI; la misma casa sacó también una Antología poética. Y en una muy encomiable decisión, para celebrar el pasado 12 de noviembre el día del libro, la Asociación Nacional del Libro editó y regaló a los lectores la novela El fin de la esperanza (1948), que sólo existía en una edición prácticamente clandestina del propio autor bajo el sello inventado “Calpulli”. Ha vuelto a publicarse ya en los últimos quince años y por distintos editores parte de su narrativa; hace falta recuperar su teatro (sólo existe la edición de Jus de 1960 de sus piezas Antonia, El maíz en la casa y La paz contigo o el martirio del padre Pro) y sus trabajos como guionista.

Bernal no se limitó a la narrativa urbana que es la del Complot y los cuentos policiacos, sino que fue un escritor del mar, del campo, de los trópicos; muchos de sus relatos giran alrededor de uno de los grandes ejes de la novela hispanoamericana del siglo XX: la lucha entre civilización y barbarie. Y eso, en el México que le tocó vivir y describir, significó que Bernal fue un escritor incómodo para los gobiernos “revolucionarios”. Irónicamente, El complot mongol es una de sus más acabadas denuncias del régimen. >

http://www.nci.tv/index.php/menuportalvoz/submenu-los-nuestros/13387-rafael-bernal-a-cien-anos-de-su-natalicio
http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/articulo.php?art=16997&publicacion=797&sec=Artículos

 

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