Ideas

Química y bioquímica agrícola

Puede que el título de la presente colaboración dominical sea novedoso para el interés de nuestros amigos productores y agricultores; lo cierto es que se trata de funciones que se dan en el movimiento interno del organismo vegetal, tanto para obtener como para transformar o convertir en la fisiología y metabolizando, la gama de elementos de nutrición que los cultivos requieren. Por tanto en el manejo de las aportaciones de los fertilizantes contemplamos que el suelo agrícola, o bien, la solución nutritiva en el acaso de los cultivos protegidos estén presentes en la cantidad y teniendo en si las características de cada uno de los abonos. Para comprender lo más y mejor posible nuestra manera de expresarnos, es necesario que quienes se involucren con el mundo vegetal, tengan o desarrollen sentido del arte; aprovechen la información que la ciencia proporciona y así mismo utilicen adecuadamente la tecnología. Con el primer requisito se obtiene un resultado; el segundo estudia y escudriña el porqué de ese resultado; y el tercero, contribuye a que “la obra artística de sus mejores frutos en rendimientos y calidad”. Al producir los sistemas radiculares estaremos en posición de saber si lo que cultivamos son plantas de tipo vascular o plantas de tejidos maderados (sic); en ambos casos con la disposición de los nutrimentos la planta puede retener sus características botánicas originales y ser considerada simplemente como una planta espontánea; y sin embargo se presenta la conversión con dirección hacia los objetivos en el ciclo biológico de la cosecha. El horizonte del interés es muy amplio cuando consideramos que lo mismo, podemos manipular los pigmentos o sea, desde el verde clorofílico hasta los colores en los  pétalos. Podemos pensar pues de una manera simple que el apio o la lechuga tienen pigmentos verdes y en el primer caso (el apio) manipulando el concepto de color también podemos cultivar apio de tallos blancos y mínimo de fibra. Así mismo están los tubérculos como la zanahoria y el betabel cuyos colores, sin duda alguna, pueden ser mejorados. FUNCIÓN DE LOS ELEMENTOS DE NUTRICIÓN EN LA PLANTA ¡Todo cultivo floral de la ornamentación es un reto! ¡Allá vamos! Nitrógeno.- factor de composición. Este elemento entra en la composición de la clorofila (restringimos el concepto) y el protoplasma vegetal. Siendo el protoplasma la parte viva de toda célula vegetal, el nitrógeno forma parte de varias sales, por ejemplo: nitrato de potasio, así resulta ser uno de los constituyentes de las proteínas y aminas. Los aminoácidos son sustancias intermedias en la formación de las proteínas (aquí ya estamos exponiendo la presencia y conversión del elemento). Estas últimas, a su vez, forman parte del protoplasma. Al nitrógeno debemos considerarlo muy importante por que a él le esta asignado principalmente el rol de crecimiento y de formación de follaje, frenando asimismo los procesos de maduración para dar tiempo a que la planta se fortalezca creciendo. Por otro lado, un exceso de nitrógeno produce en abundancia órganos débiles que por su tamaño anormal no han tenido tiempo de fortalecerse. Pero a su vez el déficit de nitrógeno origina hojas amarillentas e imperfectas. Potasio.- factor de crecimiento. Es conocido que los hidratos de carbono, de capital importancia en el metabolismo de las plantas, solo pueden formarse con la presencia de suficiente cantidad de potasio. En la observación constante de nuestros cultivos, en ocasiones, podemos observar poca floración y también, pocos frutos logrados; y en cambio aparecen renuevos leñosos o foliares los cuales, sin duda alguna significan competencia en la fisiología del metabolismo de la planta. Este elemento integra algunas sales como por ejemplo el sulfato de potasio; y, como elemento simple esta el cloruro. Cuando en la solución nutritiva de los suelos existe deficiencia de potasio, la planta no puede elaborar el almidón y aunque se le proporcione algún hidrato de carbono por ejemplo azúcar, no se formarán las proteínas correspondientes. Cuando existe escasez de potasio en las plantas se reduce la producción de materia seca. No obstante y de manera común lo encontramos en gran concentración en los brotes de crecimiento, así pues, la baja presencia de este elemento vuelve precaria la división de las células. Sin embargo, hay casos en los que el crecimiento prosigue haciéndose a expensas del alargamiento de las células de lo que resultan ramas débiles; aunque el potasio puede ser sustituido eventualmente por el sodio. La eficiencia de este ultimo es menor que la del potasio en la formación del aceite vegetal y de algunas proteínas. Si nuestros productores de cítricos principalmente lima y limonero, detectan que el fruto en el tamaño de los cinco centímetros tiene la forma de un balón de futbol americano y no, la normal que es de una canica, ya podrán aplicar la cantidad necesaria de este elemento para corregir la malformación. Fósforo.- factor de reproducción. Se ha constatado que el fósforo emigra de las partes viejas de la planta hacia los brotes en crecimiento y las semillas en formación. Es un importante constituyente de las núcleo-proteínas y a su vez participa en la división celular y en el crecimiento. La deficiencia de fósforo da lugar a que se acumulen sustancias grasosas en las células; asimismo dificulta la transformación de los almidones en hidratos de carbono, solubles en agua, y también da lugar a “espesamientos “en los tabiques de separación de las células, con lo que se dificulta el crecimiento. El fósforo se localiza preferentemente (esto lo confirmamos en los análisis foliares) en el núcleo de las células, especialmente en los frutos y semillas. Calcio.- factor de neutralización (co-responsable del sistema Buffer). Existe una relación bien definida entre la cantidad de calcio y la cantidad de nitrógeno que necesita una planta. Cuando esta consume gran cantidad de nitrógeno, forma también gran cantidad de proteínas lo cual hace que se produzca mayor producción de ácido oxálico y otros ácidos que a su vez requieren mayor cantidad de calcio para neutralizar el exceso de acidez. Por otro lado en la ausencia se produce elevada acumulación de almidón, dando lugar a que las paredes celulares se formen imperfectas (de ahí las protuberancias o chipotes de algunos frutos sobre todo cítricos). El calcio se puede obtener como nitrato de calcio, por ejemplo; evita la toxicidad por exceso de sodio y de magnesio. En Jalisco tenemos algunos suelos de bastante presencia de estos dos elementos, más por el rumbo del sur oeste del estado. Magnesio.- factor clorofílico. Es uno de los principales constituyentes de la clorofila, siendo de capital importancia en la vida vegetal. La deficiencia de magnesio dificulta la formación del pigmento clorofílico (cuando hagamos el diagnóstico debemos tener presente a la diferencia entre la falta de nitrógeno, falta de magnesio y aún falta de hierro en algunas especies como la azalea). En este caso las hojas aparecen pálidas, aunque se reserva el nombre de clorosis para señalar el tinte amarillento propio de hojas marchitadas prematuramente; (otra vez mencionamos el rozeteo de la azalea). El magnesio actúa como vehículo del fósforo; por esta causa abunda como el primero, particularmente en los brotes. En su función de conversión contribuye a la formación de aceites vegetales abundando en las semillas (cuando cultivemos algodón, cártamo etcétera, pongamos especial interés en el aporte correcto de este elemento), así mismo en las hojas, más que en el resto de la planta. Lo podemos utilizar como sulfato de magnesio. Azufre.- factor de asociación. De gran importancia en todos los organismos vivientes y aunque en agricultura algunas literaturas expresan que se da a través de sulfatos, la verdad es que solo los análisis foliares nos darán cuenta de la cantidad de azufre en la planta. Uno de los cultivos  hortícolas más a tono para evaluar el azufre en la planta es la col o repollo. El azufre se encuentra distribuido casi uniformemente en la totalidad de la planta. Es esencial para la formación de las proteínas. Su déficit reduce fundamentalmente el crecimiento, aunque si bien es cierto aumenta el desarrollo de las raíces. Este elemento estamos seguros respaldados por muchas otras opiniones y experiencias que no integra directamente la clorofila, como en algunas ocasiones se ha escuchado, su ausencia impide la formación de la misma; así pues un déficit de azufre contribuye a que haya poco pigmento verde en la hoja. Hay buena relación directa de una existencia constante entre el azufre y el nitrógeno, conocimiento este que no se tenía hace uno 40 años; así pues resulta siempre evidente que conceptuando el elemento azufre este pues se manifiesta a través de los sulfatos aumentando el contenido de nitrógeno en las plantas. Dejamos en este punto la colaboración que hemos de convertir en un serial el cual expondremos en próximas colaboraciones, con la creencia de que estamos a tiempo en nuestra exposición para que nuestros amigos interesados vayan preparando el calendario de nutrición en el concepto de lograr la calidad en la cosecha y el fruto terminal.
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