Ideas
Pila del Torito
La plaza Gertrudis Bocanegra, se enorgullece de una hermosa pila aledaña, la Pila del Torito.
Estando en la Plaza Gertrudis, fuimos atraídos por una magnifica pila sobre la calle Iturbe, en su esquina con Regules, frente a una tienda de regalos y otra llamada “El Distribuidor” DCC y calzado por catalogo. Teresa Castello Iturbide, nos platica: “Antiguamente en la Plaza Mayor había otra pila del lado del Portal de Matamoros, pero también fue destruida, se llamaba la pila ‘del chorrito’ y con otras tres semejantes formaba un conjunto conocido como ‘las cuatro hermanas’. “Las otras tres eran de ‘siete esquinas’, la de los guajes en la calle de San Francisco, y la del Torito, A la pila de los guajes se le llamó así porque anteriormente había en ella un guaje sujeto a un palo con el que se servía el agua…”. Más allá de la banqueta, apreciamos la preciosa pila, alta y circular, al centro y al fondo se levantó una basa, de planta cuadrada, embellecida por unas volutas de piedra a los costados, en su parte alta y al centro se puso una bonita cabeza de un torito, labrada en cantera rosa. Debajo de la cabeza y un poco del costado izquierdo, brota un bizarro chorro de agua diáfana, el chorro canta felicidad a los patzcuarenses y a los fuereños. Un alto peldaño permite acercarse a la pila, lo subimos y acariciamos aquella cristalina y fresca agua, antaño los aguadores llenaban con ánimo sus cantaros. Hay una abertura al centro de la pila, a manera de vertedero, por donde se derrama el agua con gracia a un abrevadero circular, donde las remudas refrescaban sus gargantas. De la referida basa surge una gran columna redonda, de buen diámetro y de unos tres metros de altura, un cordón enfatiza la reducción del diámetro de una segunda columna, de menor altura, rematada por una bizarra cornisa y coronada por una almena, quedando su base como vestigio, de donde los pichones dominan la plaza. Antonio Salas León puso en tinta: “Los transeúntes y no pocos desocupados de la calle de Iturbe (antigua de Las Campanitas) fueron testigos de un hecho que les llenó de terror, pues vieron venir de la Plaza Mayor a un caballo en carrera desenfrenada que pasó velozmente a lo largo de la calle, montando por un oficial del ejército español que luchaba denodadamente por dominar al animal sin conseguirlo; sin embargo el jinete no perdía la serenidad y seguramente que vislumbró rápidamente la esperanza de parar el bruto frente a la pila y hacia allá logró dirigirlo, mas el caballo se metió entre la pared y la pila, pero pasó tan cerca de ésta que azotó al jinete contra la torre causándole una muerte instantánea. “Las autoridades de la Ciudad acusaron a la fuente de homicidio y le abrieron un formal proceso que se inició con suspenderle al agua, después de un juicio largo y engorroso, en el que tuvieron que desfilar multitud de testigos, fue condenada a perder su sitio y cambiarse a otro lugar, para que en lo sucesivo no osara más hacer daño, siendo que su oficio es dar la vida con el agua que de ella mana. “La conseja no dice cuando se cumplió la sentencia, sólo autoriza que fue voluntad de los jueces que al mudarle de sitio no se le derribara entera, sin quitarle ni ponerle, a fin de que toda ella sufriera la condena, lo cual se cumplió al pie de la letra. “Sea lo que fuere y lo que en esto haya de verdad, lo cierto es que cuando se pavimentó la calle de Iturbe, se descubrieron los cimientos de la fuente en el lugar que ocupa dentro de la calle y muy cerca de la esquina”. Otra legendaria pila, es la de San Miguel, que se localiza por la calle Lerín, cerca del Sagrario. Se cuanta que un gato enfurruñado asustaba a las personas que iban por agua a la pila, noticia que llegó a los oídos de Tata Vasco, y para pronto fue a bendecir el manantial, consagrando la pila al arcángel San Miguel, arcángel que fue pintado en un nicho adjunto a la pila. El naciente barrio lindante tomó el nombre de la pila. Al paso de bastantes lunas, la pila fue símbolo de amistad y amor. Teresa comenta: “en la alborada del día de la fiesta, con el pretexto de adornar la pila, las muchachas suben a los cerros Blanco y Colorado a cortar las flores que nacieron con las lluvias. “Su devoción por el Santo está fundada en la confianza de que les procurará novio. Así que van por flores con fe en que el arcángel les hará el milagro: esperanza cierta de encontrar novio y el corazón listo para entregarlo”.