Ideas

Payasadas

“Coluche”, apodado “El Bufón de la República”, fue un cómico francés que en 1981 tuvo el desparpajo de postularse como candidato a Presidente de la República. Insoportable para unos, formidable para otros, aficionado a aderezar sus chascarrillos (botón de muestra: “Un sándwich en Rusia consiste en un cupón para hacer cola para jamón, metido entre dos cupones para hacer cola para el pan”) con palabras soeces, decía de sí mismo: “Grosero, siempre; vulgar, jamás”.

-II-

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Antecesor, pues, si así quiere verse, de “Lagrimita” –el payasito de la tele, aspirante a candidato independiente a la Presidencia Municipal de Guadalajara–, “Coluche” (Michel Gérard Joseph Colucci, su verdadero nombre) tenía, como el común de la gente, una opinión muy pobre acerca de los profesionales de la política: “La mitad de los políticos no saben hacer nada –decía–, y la otra mitad son capaces de hacer cualquier cosa”… A la pregunta, reiterada, de por qué había decidido incursionar en la política, respondía así: “Dejaré de hacer política cuando los políticos dejen de hacer comedias: ellos me roban mi trabajo, yo robo el de ellos”. (“Lagrimita”, en esos casos, esgrime una frase similar: “Ya que los políticos hacen tantas payasadas, ya es hora de que nos gobierne un payaso de verdad”). >

“Coluche” abandonó el juego a medio camino. Cuando los sondeos indicaban que tenía un 16% de intención de voto –insuficiente para hacerse ilusiones–, se retiró y pidió el apoyo de sus simpatizantes para Francois Miterrand; “Le he observado en los mítines –dijo “Coluche”–, y estoy asombrado: es como yo, sólo que con una técnica mucho mejor”. (Miterrand ganó las elecciones).

-III- >

“Coluche” hacía chistes que le ganaron múltiples enemistades. Este, por ejemplo: “¿Saben ustedes qué hace un etíope cuando se encuentra un chícharo?...: abre un supermercado”. En la vida real, empero, convencido de que “es injusto que en un país como Francia, donde tanto nos gusta comer, haya tanta gente que tiene que rebuscar en los basureros para sobrevivir”, organizo un maratón televisivo en el que recaudó varios millones de francos, mismo que dedicó a montar una cadena de restaurantes gratuitos que existe todavía (los “Restaurantes del Corazón”), que en su primera etapa logró distribuir más de 65 mil comidas al día, a personas menesterosas, durante todo el invierno.

(Colofón: Si nuestro payasito con ínfulas de alcalde da muestras de ser de esa estatura intelectual, moral y humana, ya estuvo que le ganamos al negocio). >

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