Otra vez Rodolfo Ocampo
En el mundillo político de Jalisco existen personajes que parecieran negarse a desaparecer de la escena pública y cual si fueran “aves de mal agüero” se aparecen y reaparecen cuando nadie los espera y menos se desea. Tal es el caso de Rodolfo Ocampo, un político del nuevo cuño del Partido Acción Nacional (PAN), que tras haber sido diputado local y lograr que el panismo de Guadalajara casi, casi —nada más faltó el casi— lo eligiera su representante para contender en la elección constitucional por la capital tapatía, posteriormente se ha convertido en el “ave de las mil tormentas”.
El “padrino”, cómplice o como usted le quiera llamar, de David Alfaro Ramos y Mario Alberto Hoyos Aguilar, los dos “angelitos” que podrán embolsarse —si los dejan—, 10 y 40 millones de pesos, respectivamente, por concepto de indemnización y pago de salarios caídos…! Esto es, o nadie defendió jurídicamente la causa del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado SIAPA (que es la causa de todos los ciudadanos), o los “defensores” son malísimos, o hay “gato encerrado” en alguna parte del proceso, pues no es posible entender como alguien que se desempeña como notificador por honorarios —esto es, que no es empleado de nómina— puede ganar veinte dos mil 785 pesos y siete mil 729 pesos diarios, respectivamente, y además exigir ser restituidos en sus puestos.
¿Pues qué tipo de contratación hizo usted señor Rodolfo Ocampo?... ¿será acaso que también recibirá otra “pequeña comisión” por el negocito que se está fraguando? ¿Qué acaso no le es suficiente con haber desviado los recursos facilitados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para que llevara agua a las colonias más desprotegidas de la Zona Metropolitana de Guadalajara, por la cantidad de mil 200 millones de pesos?
No conforme con tan enormes tropelías, se sabe que el señor Ocampo cobró en la nómina de la Secretaría de Educación Jalisco durante el periodo en que ésta fue encabezada por Antonio Gloria, y ahora vuelve a ser noticia por una más de sus acostumbradas jugadas financieras.
Y aunque ahora resulta que él mismo dice no explicarse cómo pudieron ganar los juicios, sus camaradas, cómo podríamos olvidar sus dotes negociadoras, mismas que pronto le llevaron a formar parte del grupo preferido del ex gobernador Francisco Ramírez Acuña, aunque Jorge Salinas siempre se distinguió por ser el número uno, de ahí que él sí contendiera para tratar de alcanzar la presidencia de Guadalajara, sólo que Aristóteles Sandoval le ganó la partida.
En el segundo intento de Ocampo Velázquez por lograr la codiciada candidatura -ahí se gana hasta perdiendo-, para poder someterlo fue necesario que se unieran cuatro fracciones diferentes y entonces Alfonso Petersen le ganó la partida y se convirtió en alcalde tapatío.
Pues bien, estos son algunos de los antecedentes de este señor, lástima de apellido, porque la verdad es que no hace honor alguno al prócer Melchor Ocampo, más bien diría que todo lo contrario.