Ideas
Nocáut de ensueño
El boxeo es un deporte de contacto, “es pegar y no dejar que te peguen”, decía Arturo “Cuyo” Hernández, el “Tormentoso” y finado manager jalisciense. El boxeo es brutal, es sangriento, dijeran los antiguos, y sólo así se llenaran las arenas. El boxeador debe tener instinto asesino para terminar de manera violenta con su adversario.
Una influyente revista jesuita con estrechos lazos al Vaticano condenó en 2005 al boxeo como una “forma legal de intento de homicidio”. El artículo de la revista Civilta Cattolica, titulado “La inmoralidad del boxeo profesional”, comparó al deporte con las sangrientas batallas de gladiadores en la antigua Roma. También criticó el negocio del boxeo, por considerarlo igualmente despiadado. El boxeo es “una forma legal de intento de homicidio, a corto o largo plazo”, según la revista. También señala que los peleadores que no mueren en el cuadrilátero, usualmente sufren heridas físicas y sicológicas a largo plazo. El artículo cita las muertes de cientos de púgiles en el último siglo, incluyendo a Leavander Johnson, quien falleció en Las Vegas en 2005, después de perder su título Ligero de la Federación Internacional de Boxeo ante el mexicano Jesús Chávez. La información de AP. Pero no todo es brutalidad o salvajismo en el boxeo, por contraste la gente paga más por brutalidad y violencia, que boxeo científico, pero cuando se combina inteligencia con fuerza, como lo hizo Ricardo “Finito” López, “el boxeo adquiere una esencia muy especial, se olvida lo grotesco, lo salvaje, lo brutal, lo violento, para apreciar lo que es el arte de la defensa personal”, la opinión del inolvidable periodista Jorge “Sonny” Alarcón. “El boxeo es una competencia en la que gana el que se ha preparado mejor, el que utiliza lo mejor de su inteligencia sobre el ring”, dijo “Finito” López. Agregó: “Creo que todos los boxeadores no peleamos para dañar a alguien, es una competencia en la que tratamos de hacer lo mejor para salir adelante. Es muy fácil cuando se corona uno campeón del mundo, llegan infinidad de pseudoamigos, mientras que los amigos son pocos. La fama y el dinero llegan rápido, así, ni se puede digerir ni se puede aprovechar”. El tema es Saúl “Canelo” Álvarez, el boxeador actual más famoso de México, quien se presenta mañana en el Staples Center de Los Ángeles, California, imán que atraerá a millones de ojos de aficionados, de promotores, que seguirán centímetro a centímetro la humanidad del pelirrojo tapatío, miradas escrupulosas para calificar el examen que le presentará Alfonso Gómez. Los aficionados esperan un nocáut de ensueño de “Canelo” al “Contender”, que raye en lo brutal… Y por ahí estaré atisbando.