Ideas

No fue penal

No fui el único. Muchos relacionamos de inmediato a nuestro sistema judicial con el árbitro que marcó el penal que no fue y que nos sacó del Mundial. Pero ojo, al igual que en un litigio donde se presume que el juez está vendido, el abogado debe ganar si es que la razón lo asiste, la Selección (cada vez más poderosa y muy distinta de cuando era un equipito chirris sin carácter) debió de haberle ganado a Holanda aún con una presunción semejante y que se notó desde el primer partido. Y en concreto en el que nos dejó fuera —sabiendo del arbitraje tendencioso—, debieron de haber metido dos o tres goles antes de los siete minutos finales durante los cuales los holandeses (desde su perspectiva) lograron un milagro.

Algunas diferencias: las decisiones de los árbitros de futbol son de una sola instancia, inmediatas e inapelables. Las de los jueces son de varias instancias, toman su tiempo (desgraciadamente muchas veces de forma excesiva) y son apelables. Pero en ambos casos los clavados (mentir o engañar a las autoridades o a la contraparte en el caso del derecho y fingir una falta en el caso del futbol) no son sancionados ni legal ni moralmente en general. Y eso nos lleva al siguiente cuestionamiento: ¿De haber ocurrido las cosas al revés en el dichoso partido, estaríamos escondiéndonos del bochorno por haber ganado a “la mala”, o estaríamos pitorreándonos de los holandeses y bendiciendo a la diosa fortuna y al “clavadista” con nuestro reconocido tono festivo? ¿La expresión de moda o meme sería #sifuepenal? Yo creo que sí.

Pero bueno, la expresión juguetona del “no fue penal”, tan repetida principalmente en redes sociales, finalmente trae consigo una exigencia de cumplimiento de las normas y evitar la corrupción. Y también (aunque parezca contradicción) se tiene toda la razón, porque aún cuando habrá quien alegue que si el árbitro hubiera sancionado correctamente todo el partido, de todas formas hubiéramos perdido; la realidad es que eso no se puede saber ya que muchos elementos hubieran variado: el azar, los tiempos, estrategias, estados de ánimo, concentración, marcadores, etcétera. Esto es: los errores de los árbitros son determinantes. Y también los de los jueces.

Por ello, las exigencias de algunos a la FIFA para que se utilice la tecnología (que ya existe) para revisar las decisiones arbitrales complejas o que pudieran ser un error, me parecen completamente justificadas y me uno a sus voces para que se convierta en una regla general: la no revisión actual, causa los mismos daños que la impunidad en nuestras sociedades como la ausencia de credibilidad.

Y tal como lo señaló ayer la CANACO Guadalajara, la impunidad es la medida peor evaluada de entre las que determinan la competitividad en nuestro Estado. Dicha organización pide además la creación de un plan de trabajo para rescatar a la Fiscalía y al Poder Judicial local. Ojalá prospere, ya que efectivamente esas entidades tienen muy serios problemas de corrupción.
 

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