Nadando de Muertito
Dudé cómo titular esta columna entre “La Mano invisible” o como finalmente quedó: “Nadando de Muertito”. Y es que parecen conceptos complementarios, si no es que equivalentes, cuando hablamos de la administración pública en nuestro país.
Tenemos bastante claro el concepto de “Nadando de Muertito”; significa hacerse loco a la espera de los acontecimientos.
Por su parte “La Mano Invisible “es un concepto de Economía Clásica del célebre Adam Smith en el siglo XVIII que sostenía que los mercados de manera natural y conforme van evolucionando se auto regulan, de tal forma que es necesario dejarlos actuar libremente haciendo tan sólo pequeños ajustes. Recuerdo en mis clases de Economía que el concepto me fascinó al imaginar que mientras por un lado se daba la oferta de bienes y por otra la demanda aparecía esa gigantesca mano invisible para determinar cuánto se tenía que producir y a qué precio. Había, pues, que “Nadar de a Muertito” sin prácticamente actuar.
Y tal parece que cuando echamos un ojo a la administración pública mexicana, sobre todo en lo que se refiere a la administración de las grandes ciudades las autoridades y los responsables dejan inconscientemente la evolución de las cosas a la espera de que alguna fuerza o una mano invisible aparezca y las vaya acomodando.
Y nos referimos a las autoridades tanto estatales como municipales que tienen responsabilidad en la administración de la Zona Metropolitana, la que llamamos La Gran Guadalajara, y que fusiona nueve municipios.
Sólo así se explica que estén perfectamente informados que cada día en promedio se incorporan más de 300 vehículos más al parque vehicular (lo que es una verdadera locura), y no se haga nada siquiera para sentarse a estudiar los efectos que esto tiene día con día en una ciudad que no aumenta sus opciones viales y que circula básicamente por las mismas calles y avenidas desde hace décadas.
O el tema de la movilidad para quienes no tienen un vehículo: no existe una verdadera definición de las necesidades de transporte público, de dónde realmente se requieren rutas y a qué hora, o la forma en que los autos de Uber han ido comiéndole el mercado a los taxis amarillos sin considerar las dificultades que implica la convivencia entre ambos.
>O los mototaxis, que se han dejado proliferar porque no existe a la mano otra alternativa de transporte segura y eficiente para miles de personas que habitan donde no cabe o no quiere llegar el transporte público. O las ciclo vías, que se han instalado quitando carriles a la circulación de automóviles apostando a que las bicis sean el transporte del futuro, pero sin considerar lo que debe pasar de aquí a ese futuro con la movilidad.
Tal parece que esperan que aparezca una Gran mano invisible que vaya poniendo cada cosa en su lugar.
La cuestión es que esa Mano no existe y eso tiene un efecto totalmente contrario: al final se crean crisis que suelen estallar y provocar problemas aún mayores.
Dentro de todos sus problemas La Gran Guadalajara todavía tiene una dimensión amigable (comparada por ejemplo con CDMX) y/o se le entra en serio a los temas o estamos en camino de convertirnos en otro desorden de tráfico y tiempos perdidos como la Capital.
No deja nada bueno Nadar de Muertito.