Ideas
¿Milagro americano?
No es un asunto cualquiera, y menos de fácil solución, pues constituye una realidad que el país más rico del mundo se ha convertido en un lapso de unos 25 años en el país más endeudado del mundo cuyo monto es de 14 millones de millones de dólares. Como paradoja, si Estados Unidos empezara a pagar su deuda en proporción de un dólar cada segundo, ajustaría sus cuentas dentro de 440 mil años.
El país líder en trazar políticas neoliberales despiadadas, utilizando como instrumento al FMI, atraviesa en estos momentos por una situación crítica y la que busca una salida, que aún estaría por ver si lo conduce a un callejón sin salida. Porque la estupidez desenfrenada que ha caracterizado la política de exorbitantes gastos para fines militares desde Reagan a acá, cada vez más demencial, ha sido responsable principal de la actual pesadilla, que ha obligado al pueblo norteamericano y a sus élites a un despertar sorpresivo, seco y directo al ego del sueño americano. Ahora hay que hacerse una pregunta porque el dinero no cae del cielo, el dinero sale de algún lugar. Hay que preguntarse cómo pudo Reagan alcanzar esto y cómo se ha pagado todo esto y cuáles van a ser las consecuencias después de esto. Por ejemplo: la deuda pública entre 1981 y 1984, de un trillón —había tardado 205 años en llegar ahí—, en tres años de la administración de Reagan aumentó en 650 mil millones; a finales de 1986 estaban en el segundo trillón, en cinco años (hablo del trillón norteamericano, equivalente al billón nuestro). Los economistas que asesoran han logrado hacer en cinco años lo que todos los demás presidentes de Estados Unidos hicieron en 205 años. Un récord mundial. Voy a preguntar lo siguiente: ¿de dónde sale ese dinero? ¿Cómo se explica este milagro, el “milagro norteamericano”? Ese dinero viene de todo el mundo. Han logrado recoger el dinero de los japoneses, de los alemanes, de los ingleses, de los italianos, de los españoles y del tercer mundo de una u otra forma para llevarlo a Estados Unidos. Más el respaldo financiero que les aportan los chinos y los rusos. Están por verse las consecuencias futuras que este colosal gasto en armamentos tendrá para la economía de Estados Unidos, y las va a tener en la inflación, en las perspectivas de su desarrollo, en el bienestar futuro de su población, en su prestigio y sus relaciones con el resto del mundo. Los republicanos se levantaron de la mesa de negociación. Todo en política lleva un fondo y acabar con Obama es uno de ellos. Por su parte, Obama duda sobre las verdaderas intenciones de la ultraderecha, que son las elecciones de 2012. Entonces, este 2 de agosto es la fecha límite para un nuevo milagro americano.