Mazda se reinventa. De nuevo
Ya he hablado aquí antes sobre la separación de Mazda de Ford, en 2010. Luego de un momento de incertidumbre, la marca supo darle la vuelta de forma magistral, rediseñando sus productos y creando un concepto de empresa y operación realista y oportuno, que ellos bautizaron SkyActive. La idea es aprovechar que el mundo aún usa gasolina como principal combustible y aumentar la eficiencia en el uso de ese carburante. También hubo un cambio de diseño y poco a poco sus nuevos modelos fueron adoptando ese estilo propio y único. El que faltaba acaba de llegar el día primero de este mes, la CX-9, que para la mayoría es solo el último de los autos —sí, aún queda por renovarse la pickup— en abrazar la nueva filosofía, pero que de alguna manera muestra también la dirección en la que se dirige la marca Mazda a escala global.
Consciente de su tamaño y de las limitaciones de sus recursos, en este momento la empresa de Hiroshima no puede luchar al tu por tu contra las mayores del mundo. Esto hace que la marca busque para sí una filosofía distinta, que la aparte de la mayoría y la transforme en una alternativa para un público específico.
El primer movimiento en esa dirección fue definido por un slogan de su campaña: “zoom-zoom”, buscaba recordar el placer de los niños al jugar con los carritos, imitando con su boca el sonido que supuestamente hacia: “zoom-zoom”. Inteligentemente, la marca cumplió con su promesa de entregar placer al conducir y todos los Mazda ofrecían esa conducción precisa, equilibrada y siempre divertida. Incluso su monovolumen Mazda5, un vehículo cuyo claro objetivo era ofrecer transporte para hasta seis personas a un costo relativamente bajo, era placentera de conducirse. El pináculo de esa etapa fue y es, por supuesto, el MX-5, el roadster más vendido del mundo.
Hacia el lujo
Habiendo establecido su manejo diferenciado, Mazda ahora hace otro movimiento en la dirección de su diferenciación. La marca da un paso en la dirección del lujo, los terminados, la seguridad y la sofisticación.
Esto comenzó a percibirse en la nueva CX-9 2016. Basta verla para comenzar a percibir la diferencia que la separa de las demás. El brillo de la pintura; el uso perfectamente calculado de partes cromadas; el diseño que sale de lo aburrido de las cajas sobre ruedas, sin caer en exageraciones futuristas que son vecinas del mal gusto. Pero la CX-9 se percibe diferente más que nada en su interior. El tacto, el olor y el equipo dejan a sus enemigas tradicionales algo atrás y empieza a mirar más de cerca a vehículos que no son precisamente sus rivales, como una Audi Q7, por ejemplo.
No, Mazda no se está volviendo “Premium”, pero va en esa dirección. La CX-9 es el primer paso. El segundo es transformar toda la experiencia de compra y propiedad de sus clientes. Para llegar a esto, 2016 fue nombrado internamente como “el año de la atención al cliente”. Antes de que termine el periodo vendrá la siguiente etapa: el cambio de imagen. Mazda abandonará el corte juvenil de hasta ahora, con colores rojo, amarillo y azul en sus distribuidores, por el uso más discreto y elegante del gris, negro y plata.
En los autos esto se reforzará con el Mazda6 2017, que tendrá nuevo tablero, consola y volante y en la versión más equipada contará con sistemas de aviso de cambio involuntario de carril; asistencia contra ese cambio involuntario; faros altos automáticos y nuevo display frontal. En septiembre próximo ya estará en los distribuidores. En enero llegará la CX-9 Grand Touring, que añadirá las asistencias al conductor ya mencionadas para el Mazda6 al igual que piel de mejor calidad en los asientos, por ejemplo.
A partir de mayo de 2017, llegará la CX-5 modelo 2018. Ese vehículo, que no tendrá cambios para el modelo 2017 que llegará en noviembre de este año, fue el primer SkyActive y será también el primero en cambiar de generación dentro de la nueva filosofía.
Mazda se reinventa. De nuevo. No para vender más que otros. No para ganar una guerra de volumen. Pero para hacer que sus clientes se sientan distintos y, de alguna manera, superiores. Me gusta la idea. Ya veremos qué tan bien la ejecuta la marca nipona, porque para asumir ese papel superior, creo que falta también poner más seguridad que solo dos bolsas de aire en sus modelos básicos.