Madres en su primer día
Pues esta semana debuté como primerísima y novata madre en el regreso a clases. Se reirán las experimentadas –y las honro like Jedi- y las aún más novatas que yo harán cara de 'what?'. Pero a esas, exactamente, me permito informarles que todo lo que tiene que ver con el primer día de clases de nuestros pequeños (así tenga usted uno o 10 hijos) es todo un acontecimiento, que si no se programa como pre-producción –cronograma y todo-, terminará en un fiasco tamaño Asia.
Para comenzar, yo rompí la regla número uno sobre cómo elegir escuelas, es decir, elegí un colegio que no me queda ni cerca, ni lejos, pero con el asunto de la construcción del Tren sí hago un par de maromas para llegar a mi destino –como muchos otros tapatíos, lo sé-, eso de entrada ya es una desventaja.
Como madre trabajadora, los trayectos son importantes –para llegar a una junta, nosotras sabemos que los segundos en un semáforo y la temperatura del lunch, cuentan-, así que me armé con toda previsión de tiempo extra para recorrer la ciudad ¡y lo logré! Fui y regresé a mi casa en tiempo récord , pero lo que para mí resultó un gran descubrimiento es que en las puertas de las escuelas es donde uno pasa hooooras (la gente entra y sale, nadie escucha a nadie, todas queremos ver a nuestros hijos pronto, todas traemos prisa, todas llevamos carro, todas queremos dejar el carro cerca, en el estacionamiento y aplicamos sin tener ápice de pena-, el “ahorita vengo”).
Cuando encontré la “marabunta” en la puerta de Colegio, decidí esperar y observar -porque el que se desespera pierde- y aquí lo único que se pierde es tiempo y el tiempo, verá usted, es lo más maravilloso del universo. Y ahí me instalé, en mi universo maravilloso imaginario esperando que bajara un ángel celestial a informarme cómo debemos comportarnos las mamás para que las cosas fluyan.
Y viera usted que en ese universo mamasístico, me encontré cinco tipos de mamás increíbles, en el fondo todas estamos preocupadas-ocupadas en algo que queremos mejorar.
Así enumero unas varias (hay más y son –somos- muy divertidas) a manera de degustación de madres que conocí en la puerta y a la salida: “La sin queja” porque deja que todo fluya sin alterarse, “la política” que es la que va y habla y dice y gestiona con el maestro, director, portero, chofer y lo que se ofrezca, “la experimentada” que te dice cómo, qué, por qué y cuándo (funciona como té de pasiflora emocional) y “la primer ingreso” o sea yo, que pertenezco al grupo de quienes permanecemos en el espasmo primerizo del primer día de clases.
¡Buena semana de coles y lluvia!