Ideas
Luminosidad en los cultivos
En colaboraciones anteriores, dejamos a consideración de nuestros amables lectores parte de un tema que sin duda alguna, afecta a la producción agrícola. En la presente, continuamos nuestra exposición, solo que nos es grato hacer mención para el interés de nuestros amigos productores, que la luminosidad solar en su radiación y rangos de fotoperiodos, influye directamente en la función de los fertilizantes aplicados al suelo con fines de nutrición vegetal; la influencia trasciende a la modificación del pH en la zona inmediata a la raíz y acorde a la etapa de desarrollo del cultivo en cuestión. Viene a colación el anterior concepto por la alta intensidad luminosa que hemos sentido en las áreas rurales o sea, las zonas de cultivo. Este factor luz, pocas veces manejado por técnicos y agricultores en general, tiene su gran influencia que trasciende los ciclos biológicos y altera los planes económicos de inversión y de cosecha.
EQUILIBRIO EN EL FOTOPERIODO A decir verdad no es fácil explicar por que las especies tolerantes a la sombra, (esciófilas), no requieren más luz, mientras que aquellas que crecen mejor al sol (heliófilas), precisan de la luz intensa para su desarrollo normal. Se llegó a pensar que en algunas especies la necesidad de luz se puede deducir acorde a su actividad fotosintética, una intensidad luminosa insuficiente puede reducir el desarrollo de la raíz, esto lo podemos constatar en el cultivo de alfalfa. Si las demás condiciones son similares, una baja intensidad luminosa puede ser punto de comparación entre lo que afecta a la alfalfa y otras leguminosas de ciclo corto. En este sentido podemos preguntarnos si la respuesta la encontramos en la durabilidad del ciclo de la alfalfa que es de seis años; por tanto su sistema radicular es más abundante y con mayor cantidad de almidones en todos los órganos radicícolas, que también son más profundos. Creemos en el interés que los técnicos debemos mostrar a la hora de programar las fertilizaciones para los diversos cultivos con también diversas necesidades de apoyo de nutrición, tomando muy en cuenta los valores físico-químicos de cada uno de los elementos utilizados así como su función específica en diversas etapas del desarrollo de la planta. Por otro lado, es bien conocido que en estado de plántula, una baja intensidad luminosa puede determinar el fracaso de leguminosas o gramíneas, establecidas junto a otras plantas cultivadas.
DECISIONES DE EPOCA Se inician las lluvias en nuestro estado; y las diversas zonas y regiones con siembras de maíz, tradicionalmente ya inician sus labores. Por ello, consideramos que la elección de variedades de nuestro cereal tradicional debe ser la adecuada a las diversas precipitaciones y condiciones de suelo, pero, más que lo anterior la importancia debemos considerarla en cuanto a la intensidad luminosa que tengamos en zonas y regiones maiceras. Para los amigos maiceros que acostumbran sembrar el maíz y luego intercalar una siembra de frijol, la respuesta en el desarrollo y madurez de la cosecha depende en mucho de la luminosidad compartida. Pueden existir varias razones para que reproduzca un mejor crecimiento a altas intensidades luminosas. Una se ellas pude ser que algunas especies tienen elevadas necesidades térmicas. Entre estas están las crucíferas; otras, el retardo de la infección por ciertos hongos patógenos (en el maíz y el sorgo el helmintospóreum incide de una manera endémica) y una más favorable liberación de nitrógeno en el suelo, debido a la más rápida descomposición de los materiales que lo componen. De una manera universal en cuanto a criterios se aconseja reducir la aportación de nitrógeno en época o estación de invierno, aunque se carezca de algún razonamiento en función a condiciones muy particulares que se presentan debido a nuestros múltiples micro climas.
ACLARANDO Las razones por las que las esciófilas son tolerantes para la sombra no debemos considerarlas tan simples. Estas plantas tienen, en efecto, bajas necesidades de luz. Si bien se activa enormemente el proceso quimiosintético. Las plantas tolerantes a la sombra poseen, la capacidad de aumentar su contenido de clorofila, cuando son expuestas a baja intensidad luminosa. La luz brillante es, en apariencia dañina para algunas especies, mancha de sol) debido a que desarrolla rápidamente un déficit hídrico interno cuando son expuestas a la luz solar plena. En trabajos de cultivo de ornamentales esto tiene consideraciones básicas en los trabajos de trasplantes; lo mencionamos así en plural toda vez que algunas plantas ornamentales deben cambiarse de recipiente hasta tres veces. El déficit hídrico conduce pues al cierre de los estomas y, a consecuencia de ello, a una acusada disminución de la proporción de la fotosíntesis. Para contrarrestar los efectos de la luz intensa, los cloroplastos (en la célula vegetal se presentan los tres organoides básicos: cloroplástos, cromoplástos y leucoplastos, cada uno con una función de máxima importancia para la vida del organismo vegetal. Estos organoides se ubican en la célula), que tienen forma de disco, se orientan para disponerse junto a las paredes verticales, de manera que solamente quedan expuestas a la luz directa por uno de sus bordes.
CUALIDAD DE LA LUZ Cuando la luz blanca pasa a través de un prisma se dispersa en longitudes de onda de diferentes colores, que a su vez ofrecen valores: violeta 400 a 435 milimicras: azul, 435 a 490; verde, 490 a 574; amarilla, 574 a 595; naranja, 595 a 626; roja, 626 a 750. Todas estas longitudes de onda afectan a la fotosíntesis, pero las amarillas y verdes son poco absorbidas. Las longitudes de onda más absorbidas en la fotosíntesis, se encuentran en las regiones del violeta-azul y del naranja-rojo. Nuestra consideración a manera de reflexión personal, es que los técnicos debemos llevar presente este aspecto de la física química con el objetivo de alcanzar más aciertos en el ejercicio de nuestra profesión; con ello, estaremos dando un mejor servicio a nuestros agricultores. La mayor absorción de energía para la fotosíntesis se produce pues en las regiones del azul y del rojo del espectro. Un ejemplo lo tenemos en cultivo muy de moda que es el tomate, en donde la intensidad y cualidad de la luz sobre la producción de materia seca se manifiesta en plantas jóvenes. Hemos expuesto las unidades luz requeridas por licopersicum esculentum (1300) a intensidades luminosas inferiores a 1200 lumens el crecimiento es proporcional a la luz, lo que indica que a bajas intensidades luminosas el proceso de fotoreducción de dióxido de carbono puede ser limitante. Por otro lado a mayores intensidades, el proceso conocido como “b” que consiste en la transformación de azúcares en productos vegetales, es limitante. Tal vez con lo expuesto nuestros amables amigos productores agaveros pudieran confundirse con lo que acabamos de expresar; sin embargo, recordemos que el agave es una xerofita que cierra sus estomas a la luz y los abre a la oscuridad. Las luces azul y roja son menos efectivas en la producción de materia seca que la luz blanca, pero mucho más efectiva que esta cuando ambas luces monocromáticas actúan en combinación. Hace varias décadas se descubrió que la luz verde presente en la luz blanca impide que se produzca la máxima proporción de crecimiento. Tendremos el interés en preguntarnos porqué los materiales plásticos para invernadero, se venden, tanto en color blanco como en pigmento de verde amarillo. ¿Es que debemos escoger cualquiera de estos pigmentos de acuerdo a la posición geográfica de nuestros cultivos? El interés principal esta en el concepto de inversión-rentabilidad.
ORIENTACION Y LUZ Es muy común continuar aplicando las enseñanzas de nuestros antiguos agricultores, cuando en el rayado del surco “surcar el terreno”, la orientación se da de oriente a poniente; esto, lógicamente mientras la topografía del terreno lo permita. Las enseñanzas convertidas en experiencia en el ejercicio constante de la profesión, nos han llevado a constatar que en árboles frutales la calidad de la cosecha es mayor del lado poniente en comparación con la del oriente; no fue gratuito que en base a lo que aquí decimos, los fisiólogos especialistas en la nutrición vegetal lograron o, los químicos, hayan establecido hace ya cinco décadas el sistema de análisis foliar, con muestreos en pleno desarrollo del vegetal. La luz juega pues, un importante papel en la orientación del crecimiento de las plantas. Este movimiento u orientación, si es causado por la luz, se conoce como fototropismo (ejemplo son los cosmos o girasoles). La orientación primaria de la planta concierne a la posición del eje principal, y es el resultado de la gravedad o geotropismo (inclinación del tallo hacia el suelo). Se pueden producir respuestas secundarias, como la orientación hacia la luz del ápice del tallo de las plantas verdes; un ejemplo de fototropismo positivo. Las hojas se orientan, generalmente, en ángulo recto a la luz incidente, en cuya posición perciben la máxima irradiación solar. Como ya hemos mencionado en el girasol, su respuesta a los cambios de turgor (posición firme y erguida), inducen al ápice del tallo y a las hojas a permanecer en la dirección del sol durante las horas del día. En la madre naturaleza en donde todo organismo viviente tiene un comportamiento matemático, en el caso de la agricultura a los que producimos plantas verdes, nos toca hacer una modesta interpretación y “ayudar un poco” al desarrollo normal de las entidades vegetales, llevando siempre consigo lo que en las aulas y que en el campo de los hechos hemos aprendido, sin dejar de estar actuales con nuestras herramientas de trabajo.