Ideas

Los pobres en el mercado electoral

El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, visitó Guadalajara el 2 de agosto para una actividad oficiosa: clausurar una reunión nacional de funcionarios fiscales. Su presencia tuvo un fuerte olor a precampaña. Los hechos al final, dieron la razón a quienes así olfatearon. Cosa vieja es que Cordero Arroyo ocupa un lugar en ese grupo de militantes de Acción Nacional (PAN) que anhelan la candidatura presidencial, de manera que su presencia junto al gobernador Emilio González (otro miembro del club de suspirantes azules) obligó a los periodistas a cuestionar por las aspiraciones de ambos personajes. Las respuestas de Cordero y González en materia preelectoral pasaron del fingido reconocimiento mutuo de sus virtudes políticas al silencio cómplice, cuando les pidieron respuestas más comprometidas, por ejemplo quién entre los dos declinaría a favor del otro. Pero si lo callan ahora, es cuestión de esperar unos días para conocer su destino final, y más en el caso del gobernador González, a quien afectan los crecientes apoyos de panistas jaliscienses a la diputada federal Josefina Vázquez Mota. Pero al margen de los jalones electorales entre panistas, el encuentro González-Cordero fue útil para comprobar que con miras a las presidenciales de 2012, el discurso de Acción Nacional en materia de combate a la pobreza es de un capital muy escaso. ¿Por qué? Porque ante las malas noticias nacionales y mundiales en materia económica, el secretario de Hacienda se remitió al discurso añejo de aplaudir la macroeconomía mexicana, como si eso sirviera de contrapeso a las mediciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que en su reporte más reciente da cuenta de un aumento de pobreza extrema en México. Por su parte, el gobernador González, empeñado en difundir la bonanza de su gestión en Jalisco, alega que si este organismo oficial registra un mayor número de pobres, ¡es porque aumentó la población! Y para rematar, enfrenta a los del Coneval, los estudios de una empresa privada, Consulta Mitofsky que ubica en Jalisco el desarrollo socioeconómico más alto en el país, sólo después del Distrito Federal. Para ambos, titular de Hacienda y gobernador, la pobreza y su consecuencia directa, los pobres, se convierten en un potencial capital político, en una mercancía electoral, y tratan de comprarla con un discurso simplificado, en el que las cifras y la dura realidad cotidiana sólo es una diferencia en la visión de los estudiosos del fenómeno. Lo más seguro es que los precandidatos de otros partidos tienen una visión igualmente hueca sobre la pobreza y los pobres, pero al menos no intentan revertir la realidad con un mensaje supuestamente optimista. Algo admitió el cándido Cordero Arroyo, a pesar de todo: “La recuperación económica todavía, lamentablemente, no llega a los bolsillos de todas las familias en México”. ¡Vaya! Una mínima concesión a la realidad.
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