Ideas

Los nietos de Cecy

Las respuestas en los exámenes pueden ser de colección. Normalmente lo que sucede es que la lógica de los maestros y la de los alumnos no es la misma, aunque la del maestro es la que rifa. En un examen de historia de segundo de primaria, mi pariente más cercano, contestó así en complete la frase: “Estaba un águila posada sobre un nopal devorando una...” tuna, contestó. Mi amigo Goyo, dijo que un circuito era “un lugarzuito con payazuitos, elefantuitos y enanuitos”. Otro amigo, de cuyo nombre no quiero acordarme, en un examen de historia de la Guerra Cristera dijo que El Catorce “era como mata siete, pero el doble de cabra”. Casi lo expulsan por sangrón. Pero la mejor fue mi amiga Ceci que, cuando le preguntaron “¿cuando abres la llave en qué estado sale el agua?”, muy segura contestó “en el de Jalisco” y solo le faltó el grito “¡sí señor!”. A mi amiga Ceci la regañaron y le dieron coscorrones. Pero eso que dijo con tanta seguridad dejará de ser cierto si seguimos haciendo burradas. Estamos tan acostumbrados a que al abrir la llave el agua sale en estado líquido en el Estado de Jalisco, que no nos pasa por la cabeza que esto deje de suceder. En muchas colonias ya pasa: hay cerca de 300 mil tapatíos para los que abrir la llave no significa nada. Esos eran los beneficiados del programa Todos con Agua, pero gracias al mal uso y aplicación del crédito, si nos va bien en este año poco más de la mitad tendrá agua. Más allá de las ineficiencias y la corrupción (desde llenar de recomendados inútiles la nómina, hasta desviar recursos para otros fines), para asegurar que cuando los nietos de Ceci abran la llave salga agua, tenemos que hacer tres cosas. La primera es asegurar y diversificar fuentes de abasto. Chapala es una fuente muy fiel, pero caprichosa. El lago, lo sabemos de cierto, volverá a bajar. El SIAPA tiene una concesión de 240 millones de metros cúbicos anuales de Chapala. Cuando el lago está a máxima, esto es en la cota 97.80, su almacenamiento es de siete mil 897 millones de metros cúbicos, por lo que el agua para Guadalajara representa sólo el tres por ciento. Pero en su mínima histórica, la cota 90.80, su almacenamiento es de sólo 954 millones y la concesión representa 25% del almacenamiento. El segundo reto es recuperar caudales, o lo que es lo mismo, evitar al máximo pérdidas en la distribución. Ahorita se pierden tres de cada 10 litros que se inyectan a la red. Si recuperáramos la mitad de esa agua tendríamos suficiente para abastecer a todos los que hoy tienen tubo, pero cuando abren la llave sólo ven salir propaganda política. El tercer reto, y quizá el más importante, es reducir el consumo per capita. Los tapatíos desperdiciamos agua a lo bruto. La cultura del ahorro entra por el bolsillo. Sólo vamos a aprender a cuidar el agua cuando nos cueste, y para que eso suceda tiene que existir una comisión de tarifas independiente de los partidos políticos. Sólo así los nietos de Ceci podrán decir que cuando abres la llave el agua sale en estado líquido... y en el de Jalisco.
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