Ideas

Los jóvenes y la soberbia

Más de siete millones de jóvenes en México no tienen empleo y no cursan ninguna opción escolar; más de 53 mil jóvenes que buscaron una licenciatura en la UNAM (90% de aspirantes) fueron rechazados por falta de espacios, con porcentajes similares de rechazo en otras universidades públicas; las edades promedio de la mayor parte de los 50 mil muertos por asesinatos violentos ligados al crimen en lo que va del sexenio oscilan entre los 20 y los 25 años de edad; la edad media de los mexicanos que migran a Estados Unidos es de 24 años.
Con ese negro panorama para la juventud mexicana no sólo perdimos ya, entre la violencia, la migración y el desencanto, parte del llamado “bono demográfico” que, se supone, le daría al país un tiempo dorado en materia de productividad y crecimiento; estamos en riesgo de perder a una generación entera y, lo más grave, los jóvenes están alimentando a la sanguinaria industria del crimen que encuentra en la desesperanza y la miseria de adolescentes y muchachos a una fresca y dispuesta carne de cañón, presta a cometer las peores atrocidades a cambio de una falsa expectativa de poder y riqueza. ¿Qué hacemos la sociedad y el Gobierno para rescatar a esos jóvenes de las garras del crimen, de la muerte y del peligroso desánimo? Nada. Por eso, en la dramática inacción oficial y la indolente apatía social, las propuestas vertidas por la UNAM en su documento “Seguridad y Justicia en Democracia”, donde se proponen medidas concretas y políticas públicas para detener el lento desangre de nuestra juventud, deberían ser atendidas con carácter urgente por la clase gobernante. Diseñar una política social que desarrolle modelos para ayudar a consumidores de drogas a aceptar su problema y solicitar tratamiento; establecer programas que reconozcan la heterogeneidad de los jóvenes y contemplen foros para su expresión y vinculación con la comunidad, así como programas para propiciar la permanencia o reinserción de los jóvenes en el sistema educativo, con insumos y mecanismos para su desarrollo laboral, son algunos planteamientos hechos por académicos e investigadores de la Universidad Nacional que urgen a una política de apoyo real y de rescate a la juventud, como tema urgente en el país. ¿Qué han respondido los poderes del Estado mexicano a los planteamientos de la UNAM? Algunas reacciones de diputados y senadores que consideran “viables” las propuestas y ofrecen “analizarlas, estudiarlas”. Ningún pronunciamiento de un gobernador de algún Estado y un extraño y sintomático silencio del Presidente Felipe Calderón, que suena a soberbia. En lugar de comentar o fijar posición sobre el documento que podría servir de base para frenar el caos de seguridad, violencia e injusticia en que se haya el país, lo más parecido a una respuesta de Calderón fue una declaración presumiendo que en su gobierno se incrementó 7% la cobertura de la educación superior. Y aunque importante, lo que Calderón no dice es que, con todo y el aumento a la cobertura, ésta es claramente insuficiente y de las más baja en la OCDE. Porque aun con ese incremento apenas uno de cada cuatro jóvenes de entre 20 y 29 años puede acceder a educación superior en México. ¿Sólo eso le alcanzó al Presidente para responder a una propuesta que podría, si se adoptan las medidas en el corto, mediano y largo plazo, sacar al país del peligroso caos en que se encuentra? De ser así, confirmaríamos que buena parte del problema que tenemos está en nuestros gobernantes y en su pequeñez y mezquindad; hasta que el enorme descontento que se acumula en los jóvenes, la mayoría de nuestra población actual, nos estalle en la cara. NOTAS INDISCRETAS… Mientras Ernesto Cordero nos confirmó ayer en “El Empujón” que se va de Hacienda, pero no es “inminente” su salida, es decir que se queda hasta el 8 de agosto cuando entrega el Presupuesto 2012 —en foxiano lenguaje “entregas y te vas”—, en los pasillos de la SHyCP confirman que el equipo de Cordero ya ha sostenido varias reuniones con José Antonio Meade Kuribreña en las que se traza la estrategia de negociación del paquete fiscal con el Congreso. Es decir, se confirman dos cosas: que el sustituto de Cordero será su amigo Pepe Meade, y que al secretario le queda, exacto, un mes en el cargo… Hoy en la elección del nuevo presidente del Trife, dos propuestas se enfrentan, el interés de reelección de María del Carmen Alanís y la experiencia y curriculum del magistrado Pedro Esteban Penagos. A estas alturas las cartas están echadas y los apoyos definidos. La apuesta de los magistrados deberá de ser por la certidumbre en el tribunal que se encargará de calificar las elecciones presidenciales del próximo año; ya se verá si deciden y votan en conciencia o si pesan las presiones políticas de todos los partidos, marcadamente el PRI, que apuesta por la reelección de Alanís, mientras que otra ala de magistrados promueve un cambio con Penagos. ¿Continuidad o renovación en el Trife? Tropezón de los dados. Tocó serpiente.
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