Los Sentimientos de la Nación
En septiembre de 1813, José María Morelos y Pavón, cuando ya dominaba desde Oaxaca hasta Acapulco y de ahí a Orizaba, convocó al Congreso de Anáhuac para elaborar el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana. El cual se llevó a cabo en sus dominios en la provincia de Tecpan, que corresponde a los límites del actual Estado de Guerrero, y le dio el rango de capital a la ciudad de Chilpancingo.
El líder insurgente, el 14 de septiembre en la apertura del congreso, hizo su lectura al texto que fue redactado por Carlos María Bustamante al cual le cambió dos cosas fundamentales: tachó el nombre de Fernando VII y la referencia a la francmasonería, que sustituyó por fanatismo.
Dentro de las ideas importantes destacan el que la soberanía reside esencialmente en los pueblos y que ninguno tiene el derecho para sojuzgar a otro. En Dolores se quitó el vendaje de nuestros ojos al grito de ¡Morir o salvar la Patria!
¿Qué tiene que ver esto con nuestra identidad?
Pues resulta fundamental comprender que nuestra Nación, lo que hoy somos, tiene un origen en un fundamento. El poder está en manos del pueblo, la soberanía, es decir lo que confirma el diccionario de la Real Academia como la autoridad suprema del poder público, que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos.
Al imprimir tal deseo de un pueblo que grita ¡Morir o salvar la Patria!, Morelos nos deja una clara identidad. Somos libres, no queremos nunca más la intromisión y el mando o autoridad de ninguna Nación o pueblo extranjero. De aquí la importancia de identificar a los traidores. A los que han hecho pactos con grupos, pueblos o gobiernos extranjeros. Son los que le han hecho más daño a la Patria, y con ello lastimado nuestra identidad.
Morelos logró unificar criterios, sintetizar aspiraciones y marcar el derrotero de lo que aspiramos llegar a ser. Un camino a construir.
>Dentro de las ideas más significativas también está el que la ley es superior a toda persona y debe ser tal que modere las desigualdades sociales, mejore las costumbres y obligue al patriotismo, para que no exista distinción entre una persona u otra, más que la virtud, nunca el color de la piel.
Sobre esto se ha escrito mucho y se ha reflexionado igual; pero en nuestro caso la observación y análisis de la psicología de la identidad del mexicano, nos conduce a retomar estos planteamientos originales para preguntarnos ¿Si hoy tenemos soberanía y libertad, si después de 200 años hemos avanzado en reafirmar nuestro sentido de patriotismo o seguimos dejando que nuestro modo de ser sea dirigido por políticas, economía e ideologías extranjeras?
Tú, seguramente ya tienes una respuesta, o al menos puedes pensar en una.
Los mexicanos derramamos mucha sangre para sacudirnos un dominador, y de verdad deseamos ser libres, autónomos e independientes. Y eso parece que no lo hemos conseguido aún. Hoy vivimos atrapados en otro tipo de esclavitud y sometimiento.
Ya lo veremos.