El premio literario más importante, por su antigüedad y su prestigio, de los cerca de dos mil que se dan en Francia cada año es el que fundaron los hermanos Edmond y Jules de Goncourt, un par de escritores de la época del naturalismo de finales del XIX, amigos de muchos de los grandes artistas de la época: Zola, Maupassant, Daudet, Flaubert, Turgeniev... Los Goncourt, que con frecuencia escribían a cuatro manos, dejaron unas novelas que hoy en día poco se leen, pero sobre todo su Diario, que aún vale la pena leer para enterarse de los dichos, hechos y chismes de la vida literaria en la segunda mitad del siglo antepasado.Los Goncourt tenían bastante dinero, y lo dejaron para establecer una sociedad literaria que se fundó en 1900 con el propósito central de premiar al libro “de imaginación en prosa” que sus miembros consideran el mejor entre los publicados cada año. La primera edición del premio fue en 1903 y lo recibió un autor franco-estadounidense poco conocido, John-Antoine Nau.La peculiaridad de este premio es que la Academia Goncourt, fundada a propósito para no ser como la Academia Francesa (los Goncourt y sus amigos eran los “progres” de la época y decían que no les gustaba la solemnidad de los “inmortales”), tiene nada más diez miembros, y éstos no tienen asientos como los académicos, sino cubiertos (cubiertos de comer, muy finos y con los nombres de cada uno de sus sucesivos usuarios) que se guardan en una caja fuerte en el elegante establecimiento Drouant, un restaurante con estrellas Michelin donde desde 1914 se juntan a comer (y a deliberar) los primeros martes del mes. Los miembros de la Academia Goncourt lo son de por vida (aunque ha habido casos de renuncias), y cuando muere alguno, los demás eligen a otro.Uno de los miembros de la Academia, el escritor Pierre Assouline, publicó un libro muy divertido: Du côté de chez Drouant (Gallimard, 2013), donde ofrece primero un panorama general de la institución, sus usos y costumbres, y luego, año por año, cuenta los sucesos y chismes alrededor de cada entrega del premio hasta 2011 (ya el de 2012 no lo reseñó porque ese año lo eligieron miembro). No faltan en esa narración detalles de los pleitos entre los miembros, ni de los escándalos y acusaciones de favoritismo, ni de la encarnizada rivalidad entre casas editoriales dentro y fuera de la Academia. Digno heredero del Diario de los Goncourt, el libro es un cuadro magnífico y pintoresco de la vida literaria francesa durante más de un siglo (el autor dice que la expresión “vida literaria” la inventó Anatole France, y que es “la versión encarnada, animada, viva, de la historia literaria”). El libro salió de una serie de emisiones de radio que se difundieron en France Culture en julio de 2013, y está dividido como si fuera una comida: aperitivos, entradas, plato fuerte, quesos y postres.