Leyendo a Stendhal, descubriendo a Rossini
Por: Francesco Milella
@FranMilella
La literatura crítica de los últimos 50 años, así como las más recientes puestas en escena del “Barbero de Sevilla”, de Gioachino Rossini, son la más clara demostración de cómo el psicoanálisis y la sociología han matado completamente la ópera lírica italiana. Aplicando torpemente el pensamiento de Freud y de Durkheim, críticos y directores de teatro han empezado a analizar personajes, como la brillante Rosina o el pragmático Fígaro, como si fueran víctimas de funambólicos complejos de Edipo o de alienantes mecanismos de la sociedad humana. El problema es que en Rossini, como en Bellini, Donizetti o Verdi, hay una sola cosa: la música, nada más y nada menos. Poner al centro la música no significa quitarle valor a una ópera, como en este caso al “Barbero”. Al contrario: significa restaurar su verdadera esencia e identidad musical, que, en pocas palabras, es lo que hace Stendhal, el autor de novelas como “Rojo y Negro” o “La cartuja de Parma”, en su exquisito texto “Vida de Rossini”de 1823. El escritor francés, con su culta y sensible mirada pre-romántica, nos invita a acercarnos al mundo rossiniano con genuinidad, curiosidad y entusiasmo, poniendo al centro su genio musical y teatral.
El amplio capítulo sobre el “Barbero” es un agradable ejemplo de esta invitación. Llevándonos de la mano a través de cada frase musical, aria o dueto, con delicadeza y un poco de sabia ironía, Stendhal nos abre las puertas del teatro cómico de Rossini con la sensibilidad de un escritor, el entusiasmo de un niño y la cultura de un intelectual. El texto que nos entrega no es solo la más conmovedora declaración de amor hacia el genio italiano, no es solo un documento histórico y literario de inmenso valor. La “Vida de Rossini” es el más fino y exhaustivo análisis de la literatura rossiniana: la dramatúrgia aparece por lo que es, brillante, original, ligera, ágil en sus evoluciones. El autor deja a un lado la complejidad psicológica y social de los personajes, porque es la música el verdadero corazón de este texto: nos ofrece una descripción meticulosa y precisa, nunca mecánica, de los geniales mecanismos rítmicos, los elegantes y enérgicos juegos melódicos de la orquesta y de las voces de la estupenda partitura rossiniana. Dice Stendhal: “el día en que seremos poseídos por la curiosidad de conocer más íntimamente el estilo de Rossini, tendremos que buscarlo en el Barbero”. Y si tienen esa curiosidad, el Teatro Diana transmitirá “El Barbero de Sevilla”, desde Nueva York, el próximo sábado 22 de noviembre a las 12:00 horas. Vayan. Vayan a descubrir ese mundo, acompañados por sus hijos, padres o amigos, pero sobre todo por la genuina y sincera mano de Stendhal.