Leticia Lara Cárdenas; Asociación Femenina Hispana
Leticia Lara pertenece a la Cámara de Comercio y es jefa de las secciones especializadas de Mujeres Empresarias. Su compañía de Servicio de Seguridad tiene 25 años de antigüedad, fue emprendida por ella y su esposo. Al quedar viuda, su hijo se suma a la empresa. Iniciaron con 50 guardias, actualmente cuentan con mil 700 personas. Su función es dar seguridad a grandes empresas. Su labor idealista es la Asociación Femenina Hispana, fundada hace 10 años. La finalidad era hacer negocios con mujeres instaladas en Estados Unidos, cuando se cruza un proyecto llamado Migración Interna.
¿En qué consiste? “Tenemos 35 niños mixtecos traídos de Oaxaca por sus padres a estudiar, ubicándolos en la escuela Niño Artillero, en la colonia Morelos. Le propuse al director apoyar a los niños para que no dejaran de estudiar, mostrándoles unos dibujos artísticos de sus sentimientos al venirse a Guadalajara. No hablan español, se expresan en su dialecto, muchos están en el proceso de hacerse bilingües. Entran al grado por la edad, en una clase más avanzada, y es muy difícil que aprendan a leer, escribir y vivir en un idioma ajeno al suyo. Francisco Camarena, el maestro, nos ha apoyado, y desde hace 10 años estoy vinculada con estos niños. Procuramos que terminen la primaria, tenemos ‘pedacitos’ de seis años, apenas abriendo los ojos, cursando primer año y no entienden. Les llevamos talleres de pintura, son muy creativos, representan sus corrales y animales vistos de su región. La maestra actual está descontenta con el proyecto, y en tiempos de frío le llevo bandas, gorros, abrigos para el frío. Las familias viven en la colonia Ferrocarril, llevándoles tinas de 200 litros para que almacenen agua, carecen de ella, viven en unos cuartuchos que rentan, esto ocurre hace muchos años, vienen unos, se van otros, pasándose los cuartos. Carecen de piso, sus paredes son cobijas que dividen un cuarto de otro, tienen la estufa con el tanque de gas, creando una situación peligrosa. Mi labor es que los niños no falten a la escuela, consiguiendo 10 becas para estudiar música”.
¿Tu preferencia? “Los 35 niños. Los he acompañado cuando llegaron hace una década, les consigo lo necesario; finalizada su primaria, quienes quieran seguir estudiando les pagamos la inscripción para seguir su secundaria. En la asociación tenemos diversos programas: videos de prevención de cáncer de mama, pláticas sobre violencia intrafamiliar, trata de personas, investigaciones profundas de la migración”.
¿Por qué existe? “Empezó en la Segunda Guerra Mundial, cuando los americanos fueron a la guerra; estos campesinos mexicanos llamados braceros, porque eran sus brazos trabajando la tierra. Terminado esto, en 1964, los arrojan fuera del país. El Gobierno americano les puso en México un dinero que habían ahorrado. No les han entregado nada y es tristísimo que los más jóvenes tienen 80 años. Han dicho que les darán tres mil, cuando les tocan 36 mil pesos. Gilberto Parra tiene la Casa del Migrante, ayudándoles muchísimo. Tuvimos un programa de radio, ‘Enlace hispano’, otro fue ‘No emigres, pide ayuda’. Advirtiéndoles los peligros al atravesar México, los polleros cobrándoles cinco mil dólares por pasarlos explotándolos. Existen maneras legales de ir, la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, tiene programas para jornaleros, pueden ir por seis meses, un año, impulsándolos a que regresen y no abandonen sus familias. La Reforma Migratoria resolvería muchos problemas de esta índole. En el Instituto Jalisciense de las Mujeres fui consejera, íbamos a las comunidades a las ferias de salud, concientizando a las señoras a no malgastar el dinero que les envían por Elektra, despilfarrándolo en utensilios que no necesitan. Los braceros piensan que con ese dinero harán un cuartito por lo menos. Asesorarlas es trascendental. En México asistí al Instituto de los mexicanos en el exterior, un joven proyectaba instalar computadoras en los pueblos, enfrentándolo le dije: ‘Perdóname, para ir por agua caminan cinco kilómetros, carecen de luz, no leen ni escriben, tienen otras necesidades urgentes’. Y confirmo la diferencia de planear desde el escritorio, que hacer trabajo de campo”.
El Instituto Jalisciense de las Mujeres, Canieti y Gobierno del Estado otorgan un premio a lo mejor del año en 13 categorías; en 2010, Leticia Lara lo recibió por Migración.