Laura Mestre, humanista cubana
Se cumple en 2017 el sesquicentenario del nacimiento de la escritora cubana Laura Mestre (La Habana, 1867-1944), una de los cientos de intelectuales del mundo iberoamericano que merecerían ser conocidos pero que suelen permanecer en las sombras, apenas mencionados por algunos académicos, y cuya obra sigue en buena parte inédita, a la espera de que quizás algún día haya fondos para compilarla, estudiarla y publicarla.
En la Universidad de La Habana, los profesores Elina Miranda Cancela y Juan Manuel Tabío llevan décadas buscando dar a conocer la figura y el legado de Laura Mestre, cuando menos a través de publicaciones especializadas del campo de la filología.*
Laura Mestre tuvo la fortuna de nacer en una familia ilustrada. Su padre, Antonio Mestre Domínguez (1834-1887), fue un destacado médico, uno de los primeros pediatras en su país y lector de Darwin y otros científicos de avanzada de la época, fundador de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Tenía una sólida formación humanística y se ocupó en persona de familiarizar a sus hijos con las lenguas y las literaturas clásicas.
A finales del siglo XIX, la jovencísima Laura se echa a cuestas nada menos que la traducción del griego al español de la Iliada y la Odisea, de la cual sólo se han publicado fragmentos y que, manuscrita y completa, reposa en paz entre los fondos del Instituto de Literatura y Lingüística en La Habana. En 1912, la Revista de la Facultad de Letras y Ciencias publicó un pasaje del canto II de la Ilíada. La autora vería luego en letra de molde en la misma revista sus “Lecciones de lengua Griega sobre un texto de Homero” (1913-1915) y otros artículos de arte y de literatura, hasta 1923. Pero fue sólo a partir de 1929 que hizo editar en forma de libro sus Estudios griegos, y al año siguiente un trabajo titulado Literatura moderna. Estudios y narraciones.
Camila Henríquez Ureña señaló que la vocación profunda de Mestre fue siempre la enseñanza, aunque nunca ejerció el magisterio. Su propósito no fue tanto de orden estético cuanto pedagógico: “al tratar de traducir en nuestro idioma los poemas de Homero, no alteremos su estilo, recordando que no perteneció a ninguna escuela; no seamos traidores sino intérpretes”.
Hasta mediados del siglo XX sólo hubo cinco traductores al español del ciclo homérico completo: Juan de Lebrija Cano (siglo XVI), Ignacio García Malo (XVIII), José Gómez de Hermosilla (XIX) y Luis Segalá Estalella (ya en el XX). Y, como única presencia hispanoamericana, Laura Mestre.
Entre los hispanoamericanos, aunque nadie tradujo completas ambas obras, están en el siglo XVII el jesuita mexicano Francisco Xavier Alegre (versión de la Ilíada... al latín), y en el XX el chileno abate Jünemannn (traducción de la Ilíada y algunos cantos de la Odisea) y el argentino Leopldo Lugones (distintos pasajes publicados en 1924 y 1928). En el ámbito luso están las traducciones del brasileño Manuel Odorico Mendes (1799-1854), quien también hizo la versión al portugués de la Eneida de Virgilio.
>http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.304/pm.304.pdf
http://www.academia.edu/1211239/Laura_Mestre_traductora_in%C3%A9dita_de_la_Odisea
http://www.byzantion.uchile.cl/index.php/RBNH/article/viewFile/18244/19137