Las Bodas Gay: El Desgaste
Es un tema difícil y escabroso. Hablar de las bodas gay, trátese el tema como se trate, va a dejar descontento a alguien. La homosexualidad siempre ha existido, y desafortunadamente también han existido grupo polarizados que por un lado la defienden cayendo en los excesos y la estridencia, y del otro lado también hay conservadores quienes ven el tema con fobia y se tiran a matar.
Es complicado hablar del tema porque lo que opinemos sobre la homosexualidad y las uniones legales entre gays son a final de cuentas ideas: es una ideología producto de muchos factores que van desde nuestra formación sociocultural, educación, religión e incluso vivencias personales.
Y tratar de convencer a alguien con una arraigada concepción ideológica es una tarea harto difícil, tan es así que muchas de las guerras que han enfrentado a seres humanos son producto de diferencias en la manera de pensar.
Lo cierto es que en Jalisco, que es una sociedad multicultural donde conviven igual grupos muy tradicionales y grupos ultra liberales el tema de las bodas gay es cosa juzgada: la Suprema Corte de Justicia, en un fallo que es inapelable, declaró nulos artículos del Código Civil del Estado que especificaban que el matrimonio sólo puede ser de un hombre con una mujer, y se está obligando al Congreso a modificarlo, e inmediatamente a toda oficina del Registro Civil a casar a parejas del mismo sexo.
No tiene vuelta de hoja. Y por ello buscar promover una confrontación sería desde el punto legal estéril, pero más grave aún sería seguir provocando un desgaste social en la defensa o ataque de algo que “ya es así”. Desgaste ocioso y estéril.
Habiendo tanto talento en ambos lados de la balanza, tanto los defensores a ultranza como sus más acérrimos críticos, sería mucho más sano enfocar esa energía social a temas que están haciendo mella en la sociedad mexicana y que tienen un costo elevadísimo como país.
Imagine toda esa energía combatiendo por ejemplo la corrupción, tema que es una burla permanente de nuestros gobernantes cuando el partido en el poder arma y presupuesta todo un aparato anticorrupción, y no hace nada efectivo por llevar al banquillo a ex gobernadores y ex funcionarios sospechosa y públicamente corruptos.
>O el cinismo del PAN, que en voz de su joven líder presume que va con todo contra la corrupción, y su partido es incapaz de cuestionar a ex gobernadores que tienen fundadas denuncias en sus estados, o sin ir más lejos el caso de los moches, muchos de los cuales fueron protagonizados por panistas que hoy ocupan posiciones importantes como el presidente de la mesa directiva del Senado.
O imagine toda esa energía pro gay y anti gay buscando formas de erradicar la pobreza o la exclusión.
Costará trabajo aceptarlo para algunos, pero el tema de las bodas gay en Jalisco ya es un hecho, es cuestión de finalizar el trámite, todos habremos de aprender a convivir con ello, y habrá que enfocar las baterías a cambiar al país, cuestión que urge.