La mujer a la mexicana
“Cuando tratamos de exponer las cualidades sobresalientes de la mujer mexicana utilizamos generalmente los vocablos buena, dócil, abnegada, sufrida; y llegamos en ocasiones a la hipérbole con “santa” y hasta “mártir” si, como madre, deseamos enaltecerla” así escribe M. Loreto H. en su libro de 1961 Personalidad de la mujer mexicana.
Para entender mejor las diversas facetas de la identidad del mexicano, es importante tomar en cuenta la “intervención de la mujer en la formación espiritual del mexicano” señala el autor.
Y claro se basa en la información básica de la psicología, de que la personalidad se configura en los primeros años de vida del niño, y esto le corresponde a ellas.
Si queremos entender los complejos laberintos del patrón de la personalidad de los mexicanos, tenemos que comenzar por estudiar la forma de ser de las madres.
Y pone el dedo en la llaga al decir que si esto es válido, entonces tenemos un serio problema social debido a “la escasa preparación para formar verdaderos ciudadanos y, en sí, como miembro vivo de la sociedad”.
Lo que nos lleva a comprender que por un lado es cierto que las mujeres son las que forman, pero al mismo tiempo -al menos en aquellos años- las mujeres no estaban los suficientemente preparadas para hacerlo adecuadamente.
Por eso justifica, en su introducción, que “merece que se le estudie y con ello se le ayude a perfeccionarse”.
>Complementa, en su atinada observación, que la mujer tiene una gran importancia social y que se le debe de ayudar a “que despierte a la conciencia de sí misma”.
A pesar de que “la mexicana” se encuentra influida por la feminidad de otras partes del mundo, se trata de conocer las particularidades de la que conocemos, a la que nos ha dado la vida, a la que amamos. Porque es también a ella, a la que queremos ayudar a ser mejor.
“Nuestra mexicana pertenece al tipo femenino pasivo más completo y a la formación de su personalidad contribuyen tanto su temperamento nativo como las circunstancias que la envuelven”
M. Loreto toma muy en cuenta algo que es ineludible, que la mujer —como todo lo que ha acontecido en esta parte del mundo— es “producto de la conjunción de dos razas de características casi opuestas”
Y tomando en cuenta estas dos raíces, describe a la mujer mexicana como mestiza; “mujer morena, de líneas suaves y formas llenas. Su figura, su voz y sus maneras denotan en ella una gran feminidad. Tranquila y dócil, deja correr su vida sin sobresaltos, sumisa al hombre y al medio, que hacen de ella un ser estático por excelencia”.
Es una observación que no tiene más de 55 años, y de inmediato nos preguntamos si hoy seríamos capaces de estar de acuerdo con semejante descripción.
Al menos yo no.
Pero si cabe hacer notar que este estudio de Loreto es un antecedente inmediato, de lo que en recientes años, era la mujer mexicana.
¿Usted qué opina?
Seguiremos con este estudio.