Ideas

La fe y las cifras

La fe mueve montañas y también las cifras. Las iglesias, todas, son dadas a exagerar sus cifras de la misma manera que los hacen los partidos políticos, los vendedores de multinivel e incluso los medios de comunicación cuando hablan de sus lectores, televidentes o radioescuchas (de hecho El Informador es el único periódico en Guadalajara que audita su tiraje, pero ese es otro tema).

Pero más allá de si es ético o no exagerar las cifras, hacerlo es entrar en la lógica del mercado. Presumir cuántos lectores tiene un periódico es en realidad hablar de su participación de mercado. Los partidos políticos, la UdeG o los sindicatos (cuando eran fuertes) hablan de los asistentes a su mitin como una demostración de fuerza. De igual manera las iglesias, sea La Luz del Mundo o la Católica cuando hablan de cifras lo que están haciendo es peleando por la percepción y por su participación en el mercado de la salvación. La lógica es muy simple: entre más seamos los que creemos en una misma cosa más seguros nos sentimos de que esa es la verdad. En un mundo donde las creencias están continuamente amenazadas por una enorme cantidad de datos, ciertos o falsos, da igual, las cifras se convierten en una forma de autoafirmación de la creencia.

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La iglesia de La Luz del Mundo publicó recientemente que para su Santa Convocación realizada la semana pasada habían llegado a Guadalajara medio millón de visitantes. La cifra pasó por los medios como cierta y a base de repetirla terminará siendo considerada como verdadera, tal como la Iglesia Católica ha ido exagerando y aumentando el número de fieles que asisten a la romería de la Virgen de Zapopan hasta llegar en años pasados a 2.5 millones, algo físicamente imposible. Suponiendo a tres personas por metro cuadrado se requieren 833 mil metros cuadrados para albergar esa cantidad de fieles. La superficie de la avenida Ávila Camacho y Alcalde completas desde Zapopan hasta Catedral no llega a 400 mil metros cuadrados. No caben pues, y de danzar ni hablemos. >

La Luz del Mundo, de acuerdo con datos del censo del Inegi 2010, tiene 188 mil fieles en todo el país. Supongamos que a estas alturas ya llegaron a los 200 mil y que la mitad viven Guadalajara. Cien mil pudieron llegar de  otras partes de la República, muy probablemente en auto propio o en autobús y 300 mil de otros lugares del mundo. El aeropuerto de Guadalajara, tercero del país, mueve cinco millones de pasajeros al año, un promedio de  416 al mes o si se prefiere poco menos de 14 mil pasajeros al día. Esto es, para que hayan llegado 300 mil visitantes extranjeros a la Santa Convocación hubiese sido necesario que durante 21 días todos los pasajeros de todos los vuelos hubieran sido exclusivamente miembros de esta iglesia, cosa que evidentemente no sucedió. Si les concedemos la mitad de los pasajeros durante una semana habrían llegado 90 mil. Son muchísimos, pero al parecer no suficientes para afirmar la fe. Por lo demás tampoco caben en la colonia de la Hermosa Provincia.

La fe mueve montañas y mueve a muchísima gente, algunas veces para hacer cosas maravillosas y otras francamente horrorosas, pero lo que aún no puede mover son las matemáticas. >

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