Ideas
La estúpida política
Cuando las cosas van bien en materia de empleo los primeros en salir a festejar son los funcionarios públicos; cuando las cosas van mal no se les ve el pelo ni se les escucha la voz. Cuando las cosas van bien la explicación es la gran promoción económica y la preocupación del gobierno por el bienestar de los mexicanos, jaliscienses o tapatíos, dependiendo de dónde trabaje el funcionario que se quiera colgar la medalla. Cuando las cosas van mal la culpa siempre es del exterior, es decir, los gringos. Claro, si les preguntamos a los funcionarios qué han hecho para que la crisis de los gringos no nos pegue tan fuerte recurrirán a la filosofía foxiana: ¿Y yo por qué? Hay dos datos en esta semana que deberían de encender la luz roja. La primera es que en Jalisco hay una revisión a la baja de los empleos a crear en este año. Entre industria y comercio se estima que se crearán de 15 a 20 mil empleos menos de los esperados. Si la meta eran 80 mil estamos hablando de una reducción entre 15 y 20 por ciento. El otro dato es que entre 2008 y 2010 el crecimiento de la pobreza en Jalisco tiene que ver directamente con la caída del ingreso. No es una perogrullada, me explico. Los factores que inciden en la pobreza son, además del ingreso, el acceso a servicios de salud, educación y vivienda. En Jalisco mejoraron todos los indicadores menos el del ingreso. Hay varias explicaciones posibles para ello: la caída de las remesas, la pérdida de empleo, la pauperización salarial, etcétera. Lo que reflejan todas ellas es que la economía local no está siendo capaz de generar riqueza y mucho menos de distribuirla. En materia de empleo, los gobiernos tienen cada vez menos vela en el entierro. Salvo aumentar la burocracia, que lo han hecho todos, lo único que realmente pueden aportar los políticos es promover una reforma laboral que flexibilice la contratación y abarate el costo de creación de empleos sin que ello signifique desproteger a los trabajadores. Todo lo demás es rollo. Esto es lo único que no han hecho, y por lo que parece, no lo harán. La economía mexicana, pues, no va a generar más empleos porque los políticos le echen más o menos ganas o porque los empresarios sean más o menos buenas gentes. La crisis del empleo es el tema más grave a resolver en un país en el que las generaciones más grandes de mexicanos se están incorporando al mercado laboral, la tecnificación necesaria para incrementar la competitividad de las empresas implica suplir mano de obra y las taras de la economía nacional nos impiden crecer más de 4.5 por ciento desde hace años. Incremento de la pobreza y falta de empleo en un ambiente de incremento generalizado de la violencia son la mezcla ideal para la tormenta perfecta. Sí, si es la economía, estúpido, como dijera el asesor de Clinton, pero antes que la economía es la estúpida política la que nos está hundiendo.