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La educación de la mujer en la colonia

No se sabe mucho sobre la manera en que se educaba a la mujer, sobre todo la indígena y la mestiza durante el período colonial, según Julián Matute y María Isabel Matute en su libro sobre "El perfil del mexicano".

“En las ciudades la educación de las indias y mestizas fue casi nula. A raíz de la conquista se instituyó en la capital un asilo de niñas y, posteriormente, a mediados del siglo XVI, el Virrey Don Antonio de Mendoza ordenó se llevaran ahí a las niñas mestizas abandonadas para que crecieran bajo vigilancia y aprendieran las labores propias de su sexo. Posteriormente en 1777, se fundó el colegio de las Vizcaínas para niñas necesitadas de ascendencia española exclusivamente. En este establecimiento se impartía educación laica.

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Otra fuente de elemental educación era los días de doctrina, pero en ellos sólo se enseñaba la religión y en cuanto a leer y escribir se dejaba para el pobre hogar, los patrones para quienes trabajaban o bien al convento a donde era confiada permaneciendo ahí hasta que estuviera en edad de casarse o para trabajar en alguna casa principal”. >

La educación en los pueblos era nula, el analfabetismo estaba muy extendido, no había interés por educar a la muchedumbre, especialmente a los indígenas y mestizos.

Desde luego que las mujeres fueron tratadas más como empleadas domésticas en las haciendas y relegadas a servir al varón y cuando algunas eran escogidas como ahijadas, regularmente eran víctimas de las señoras de la casa. >

“La mujer colonia cuya situación era encumbrada, se regía por las estrictas costumbres hispánicas, tanto la de origen español como la criolla. Se le guardaba como un verdadero tesoro hasta que se le entregaba en matrimonio y por supuesto pasaba de la tutela del padre a la del marido y tenía que acatar el parecer de uno u otro durante toda su vida”.

Queda claro que su educación y cultura era muy limitada y sólo por iniciativa propia, si se lo permitían, podía recibir instrucción en su casa o en un convento. >

Y las que lo llegaban a hacer se empeñaban en leer poesía romántica y religiosa, se les enseñaba a coser, a tocar piano, canto y algo de pintura.
Pero eso sólo a las más privilegiadas, pues el vulgo quedaba en la ignorancia. Sólo lo que aprendían de sus propias tradiciones.

Bajo este antecedente queda muy claro que la mujer mexicana recibe el fuerte impacto de perder el significativo papel que desempeñaba en la sociedad precolombina, en donde era poseedora de libertad, cultura y respeto, para convertirse en servidumbre y quedarse atrapada en la incultura.

Si a su vez comprendemos el importante papel que juega la mujer en la sociedad con la maternidad, es comprensible que nuestra identidad quedó también trunca y cercenada por la irrupción de una visión de la mujer muy lejana a la que se cultivaba en el mundo prehispánico.

La identidad mexicana requiere revalorizar el papel de la mujer.

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