Ideas

La Paradoja de Duolingo

Duolingo es una aplicación para aprender idiomas en computadoras, tabletas y teléfonos celulares. Es accesible, es fácil y es gratis.

Pero si usted quiere obtener un certificado de conocimiento del idioma, puede pagar el equivalente a 20 dólares, aprobar un examen y recibir un título.

>

Tratándose de un idioma la paradoja es: ¿Y para qué quiere un certificado de que habla un idioma? Lo habla o no. Y cuando usted entable una conversación en esa lengua no mostrará su certificado para darse a entender, simplemente hablará. Y por ahí vemos el futuro de la educación. >

Pensemos que hoy en día el sistema formal de educación en México (ese de meter a un niño durante más de 5 horas diarias en un salón, durante 16 años promedio, para que finalice con un certificado que lo acredite con una determinada profesión) excluye ya de por sí a la mayoría de los mexicanos. Cifras recientes señalan que de cada 100 niños que ingresan a primaria, 66 la terminan, 17 llegan a la universidad, y sólo dos o tres alcanzan posgrado. Los demás quedaron fuera. Excluidos.

Eso independientemente de la calidad de la educación recibida: basta buscar a la mayoría de profesionistas con título de numerosas carreras y los vamos a encontrar dedicados a tareas que muy poco tienen que ver con su especialización, o sobreviviendo gracias a oficios tan disímbolos como choferes de taxi o vendedores de seguros. ¿Acaso sirvió de algo obtener el título? >

Además, la relación entre nivel educativo e ingresos familiares es directamente proporcional: a menor ingreso, menor educación.

La innovación tecnológica como una gran avalancha nos abre la puerta a formas alternativas de formación, mucho más de acuerdo a las posibilidades del educando, y además permitiendo profesiones más acorde con las necesidades actuales. >

Hoy en día se puede estudiar prácticamente cualquier profesión a través de internet. Ahí están los cursos, unos mejores que otros, pero la mayoría accesibles y gratuitos.

Se puede estudiar para lo que usted quiera, incluidas profesiones que uno pensaría más sofisticadas como la medicina o conducción de orquesta sinfónica, recibiendo el conocimiento teórico suficiente para poder empezar a practicar bajo la tutela de expertos en el tema.

Imaginemos entonces que en las colonias marginadas y las zonas más populares, donde están la mayoría de los jóvenes excluidos, pudiésemos tener centros comunitarios de formación donde basten una buena conectividad (que hoy no tenemos en México) y una buena tutoría a cargo de alguien que en primera instancia nos enseñe a utilizar las herramientas tecnológicas, y después a orientarnos para saber dónde están los cursos, los conocimientos y sobre todo, los principios para implementarlos.

Se estudiarían profesiones que realmente permitieran salir adelante en ese entorno.

La única diferencia es que no habría certificado ni título, donde surge nuevamente la paradoja del Duolingo: si conoces suficiente y bien de un oficio, y prácticamente lo estás desarrollando, ¿necesitas del certificado?

Tendríamos una buena cantidad de emprendedores en lo que les interesa y les funciona, y además se empezarían a desarrollar nuevas profesiones más acordes con lo que la actualidad exige.

Bingo.

Sigue navegando