Ideas
Joven, con dinero y guapo, loco se quiso volver
Registra una extensa lista de héroes que han sido reconocidos en el globo, y el boxeo mexicano aporta riqueza con monstruos sagrados, verdaderas leyendas que han acelerado corazones en otras tantas de sus exhibiciones en los cuadriláteros. Son las imágenes en blanco y negro o a colores, que se quieren retener frescas en la memoria, oponiéndose a ingresar informaciones que cambien la dirección de la brillante luz que cubre a esos ídolos, a los campeones mundiales.
Seres humanos exitosos, ejemplos para la niñez, por su mente sana, espíritu limpio, disciplina, que en algunos casos, lamentablemente, son atropellados por la fama y el dinero, quienes tras el desastroso nocáut, buscan por regla a los culpables, algunos reflexionan, y tras la crisis de no escuchar ya los aplausos, aceptan sus errores provocados fuera del ring, y del gimnasio. Alejandro “Cobrita” González, púgil egresado de la colonia Atlas de Guadalajara, destronó del título Pluma CMB, a un campeón mundial de a de veras, el estadounidense Kevin Kelley, compromiso que se desarrolló en San Antonio, Texas, el 7 de enero de 1995, transmitido en territorio nacional por Televisa, lo que contribuyó al reconocimiento del flamante campeón. Estatura, técnica, velocidad, precisión, punch y alta concentración desde el primer gong, atributos que entregó juntos el destino al tapatío Alejandro “Cobrita” González, para que se consagrara campeón mundial Pluma CMB, “pude haber sido un super campeón, pero me salió dinero, como nunca en mi vida, y loco me quise volver”, aconsejó la “Cobrita”, para que las nuevas generaciones de boxeadores eviten caminar por esa calzada de perdición. “Andaba de vago, yo soy humilde, yo vengo de cuna pobre, soy igual, no cambio, pero reconozco que cuando campeón, joven, con dinero... y guapo, perdí el piso; senté cabeza, pienso mejor las cosas, estoy arrepentido”. “Recuerdo que tras ganarle al “Negro” Delgado en 1996, agarré como pretexto una lesión en un tendón del pie para ya no hacer nada y andar de ocioso”. Historias paralelas se repiten en el boxeo jalisciense y mundial. Antes, Jesús “Papelero” Estrada, el púgil que llenó hasta las lámparas de la Arena Coliseo, cada que se le dio la gana a principios de la década de los setentas, con sus espectaculares exhibiciones; ex campeón nacional Pluma, quien con su adicción a la bebida echó a perder sus facultades. Ahora el mundo se entera que Óscar de la Hoya rompió el silencio sobre su adicción al alcohol y otras sustancias ilegales, que recientemente lo obligó a internarse en una clínica de rehabilitación. Y por ahí estaré atisbando.