Ideas
Job, rojinegro
No lo consigna expresamente la Biblia, pero Job (patriarca del Antiguo Testamento)... era del Atlas. No lo dice la Biblia, quizá porque el mismo Job, en medio de tantas penurias, calamidades y aflicciones a que Dios permitió que el demonio lo sometiera para probarlo, lo ignoraba... Empero, la vinculación de Job con la causa rojinegra es obvia. * A despecho de las frustraciones que ha tenido como técnico, al no conseguir los títulos que acarició con los Morelia y Santos Laguna, Rubén Omar Romano es, sin duda, uno de los técnicos más serios, estudiosos y competentes que hay actualmente en el futbol mexicano. Se comprende, por tanto, que los directivos del Atlas le extiendan, en esta hora de dolor, cuando aún punzan las heridas abiertas en el orgullo por la retumbante derrota sufrida el domingo ante el América, el consabido “voto de confianza”. Hay quien ve el plazo de tres partidos más que decidieron concederle los dirigentes para que empiecen a verse algunas prendas a favor de la esperanza de que el equipo eluda al fantasma del descenso que por enésima vez en su historia lo amenaza, como el aplazamiento, por unas cuantas semanas, de una ejecución inevitable. * Las mayores dudas con respecto al incierto destino del Atlas no tienen que ver tanto con Romano, cuanto con el plantel de que dispone. Errático, incierto, titubeante en las etapas precedentes, su desempeño en lo que va del Torneo de Apertura ha mantenido su fidelidad absoluta a la inconsistencia que ha sido, por señal, la marca de la casa... Y es lógico, por lo demás, si se repara en que ni Pinto (notable ante el Toluca, calamitoso ante el Morelia) en el marco, ni Lacerda (irregular hasta decir basta) en la defensiva, ni Puerari (punto menos que inédito) en el mediocampo, ni Wellcome (bronco hasta la pared de enfrente), Meza y Rojas (por demás intermitentes) en el ataque, han aportado el ingrediente de calidad o personalidad que haga diferencia con respecto a los planteles rojinegros de temporadas anteriores, ni han justificado el calificativo de “refuerzos” con que se les incorporó a la plantilla. * Sin embargo, como Job (el patriarca del Antiguo Testamento, célebre por su paciencia) sigue ejerciendo como santo protector del Atlas, se explica que los dirigentes vuelvan a apostarle —como de costumbre en ellos— a la incierta posibilidad de un milagro.