Ideas

Jean Cocteau (1889-1963)

El 11 de octubre se cumplirán cincuenta años de la muerte de uno de los personajes más conspicuos y talentosos de la cultura francesa del siglo XX, Jean Cocteau. Fue dibujante, dramaturgo, cineasta, mecenas, inventor de modas, dramaturgo y amigo de los grandes artistas de su época, pero él se definía ante todo como poeta. Pocas veces en la historia se dan personajes con tantos talentos. Aprovechando la efeméride, en Francia se ha emprendido una gran revisión de la figura, la obra y la influencia de Cocteau en los muchos ámbitos en que estuvo presente; en una buena síntesis de tal esfuerzo, el Magazine Littéraire habla de “la constelación Cocteau”.

Imposible abarcar todas las facetas de un personaje que participó como actor privilegiado en todos los grandes debates y movimientos de más de seis décadas (el modernismo y la vanguardia, el regreso al clasicismo, cuestiones religiosas y políticas, el existencialismo, la nueva ola del cine francés...) y que tan cercano fue a artistas de generaciones anteriores a la suya, como Satie, Apollinaire, Proust como a sus contemporáneos Picasso, Mauriac o Poulenc, y también a quienes eran más jóvenes, como Genet, Ionesco, Anouilh y Truffaut. Las conmemoraciones que se han organizado son, pues, muy variadas, como corresponde a alguien que además de escribir docenas de libros de poesía y prosa también hizo películas, coreografías de ballets, vitrales para iglesias, murales, ilustraciones de libros, y fue además un personaje del gran mundo, gracioso y discreto, que bajo una aparente ligereza escondía una de las inteligencias más privilegiadas del siglo.

El Museo de Cartas y Manuscritos de París inauguró una exposición titulada Jean Cocteau el magnífico: los espejos de un poeta, con más de 150 manuscritos y cartas, obras ilustradas y ediciones originales, dibujos, fotos y carteles. Entre ellas están el guión original de La bella y la bestia (1946), el diario y las fotos fijas de su rodaje. La Cinemateca de París ofrece una retrospectiva de Cocteau que incluye las películas que dirigió (Orfeo, El testamento de Orfeo, La bella y la bestia), adaptaciones de obras suyas (Los niños terribles, El águila de dos cabezas...) o adaptaciones hechas por él de otros autores (Las damas del bosque de Boulogne, El eterno retorno...), y también cintas en las que participó como escenógrafo, coreógrafo o diseñador del vestuario.

Por supuesto que las revistas francesas publican por estos días muchos artículos y números especiales sobre Cocteau, y también acaba de salir una nueva biografía escrita por Dominique Marny, sobrina nieta del artista (Jean Cocteau ou le roman d’un funambule, Éditions du Rocher), a la cual Le Monde dedica una breve mención elogiosa, al tiempo que informa que este octubre, en París, Cocteau está por todas partes.*

Por cierto que hay una magnífica película que poca gente conoce, La corona negra (1951), con guión de Cocteau, filmada en Tánger, con la actuación de María Félix, Rossano Brassi y Vittorio Gassman y dirigida por el argentino Luis Saslavsky; Cocteau hizo también las viñetas de los créditos.

*http://www.lemonde.fr/culture/article/2013/10/05/jean-cocteau-plus-que-jamais-avec-nous_3490430_3246.html

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