Gamers
Desde que en la tele aparecieron dos raquetas representadas con líneas y una pelota representada en un cuadrado, generación tras generación hemos ido embruteciendo nuestro cerebro con los videojuegos. Así, lo que inició en las salas de los niños ricos, posteriormente se transformó en maquinitas en las tienditas de la esquina, hoy ha terminado en un reino de pochez pues ya no hay adicto a los juegos de video que no use la mitad de su vocabulario en inglés.
Y es que, si bien los tazos tienen su atractivo, a la hora de la hora es más interesante hacer campeón al Atlas en un cuadrangular que incluya al Real Madrid, Barcelona y Manchester United. Sin embargo, uno debe ser consciente de cuestiones que rodean el mundo de los juegos de video que pudo haber ignorado a los 6 años de edad, mientras hacía una pataleta para que su mamá malversara el chivo semanal en uno de estos aparatos.
i. Pasar dos días sin bañarse y sin dormir es el principio del fin. Partiendo de la premisa de que los seres humanos somos unos malditos atascados, usted podrá usar de referencia el pasar días sin baño y sueño como medida para saber cuándo usted ha perdido el control sobre sí mismo y que resulta urgente conseguirse una novia so pena de terminar montando un videoblog en youtube para anormales como usted que tienen por nombre de cuenta “night hawk 2012”.
ii. Es considerado de mal gusto revelar su nula coordinación. Un problema recurrente cuando se juega contra adversarios experimentados es que normalmente uno es bastante tronco por no haber gateado el tiempo necesario. Esto resultará en escenas lamentables en las que sacará la lengua para revelar su escaso nivel de concentración o considerará que su mono necesita la ayuda adicional que le pueden dar sus brazos al hacerlo brincar con un movimiento inconsciente.
iii. Es importante saber cuál de los jugadores eres. A una querida amiga le ocurrió que, jugando un juego de carreras de autos, en el cual la mitad de la pantalla estaba dividida para que cada jugador corriera la ruta, estaba particularmente sorprendida de la anormal destreza con la que lo hacía. Tras muchas interrupciones de su oponente que trataba de decirle algo, a lo que siempre contestó molesta con un “no me desconcentres”, ella decidió escucharlo solo para enterarse, descorazonada, que su auto no era el que aparecía en la parte superior, sino que llevaba más de cinco minutos chocando como idiota contra un muro.
iv. Es poco viril meter autogoles cuando vas perdiendo. Una de las peores actitudes que uno puede tomar cuando se armó un maratón de Fifa es, ante la superioridad del adversario (y puede que un rato de carilla), meterse autogoles y creer que nadie te despreciará. Existe un código no escrito entre los gamers que dice que a aquel nena que se meta un autogol no es digno de confianza, por lo que será excluido del grupo permanentemente. En todo caso, se entiende que es menos malo lo del autogol que patear al amigo y menos aún escupirle por pura frustración.
En fin, en lo personal, si pudiera hacer una crítica, que no sé si sea constructiva, es que a la fecha todavía no hay un empresario que tenga la visión de negocios suficiente para montar un juego que trate sobre la vida de la agrupación Bronco y los múltiples dilemas en que se vieron envueltos. De perdis que vinieran las rolas de Bronco en el Guitar Hero.