Ideas
Final increíble
No cabe duda de que, el deporte del golf es un juego impredecible, con fallas y aciertos que ocurren cuando uno menos se lo espera.
La ronda final del último torneo de la Copa FedEx, estuvo por demás, cardiaca. En numerosas ocasiones vimos cómo, tanto el liderato del torneo Tour Championship, como el puntaje para ganar dicha Copa, cambiaba continuamente de manos. Cada golpe contaba, y mucho. La presión de la competencia hizo estragos y maravillas en los scores de los contendientes. Vimos tiros malos, pero también tiros de recuperación excelentes. La adrenalina fluía a su máxima expresión. Al final de los 72 hoyos del torneo, dos norteamericanos, ambos de 29 años de edad, Hunter Mahan, de Orange, California y Bill Haas, de Charlotte, Carolina del Norte, empataron con ocho golpes bajo par. Aún no estaba decidido ni el campeón del torneo, ni el de la Copa FedEx. Y se fueron al desempate. Ahí fue donde vimos tiros excepcionales, bajo la mayor de las presiones. El más increíble fue el tercer tiro de Bill Haas en el segundo hoyo de desempate, el hoyo 17 del campo de East Lake, un par cuatro con lago a todo su lado izquierdo. De dos golpes, un tercio de la bola de Bill estaba en el agua, en la orilla del lago, dos y medio metros abajo de la altura del green, y con la bandera ahí, muy cerca de las barbas, con muy poco green “para trabajar”. Después de ver cómo le había quedado su bola, Bill decidió jugarla desde ahí, “como si fuera un tiro desde una trampa de arena”, después comentó. Y “pácatelas”, que se avienta un super tiro “flotadito”, y que, además “le amarra” (¿desde el agua? ¿cómo le hizo?), dejando su bola a medio metro de la bandera. Sacó su par, y en el hoyo siguiente ganó el desempate. “Mis manos me temblaban. Me temblaron durante el año, me temblaron en los playoffs y en el último putt que hice”, comentó cándidamente Bill durante la conferencia de prensa posterior, mostrando lo que cualquier humano sentiría, al encontrarse en este tipo de situaciones. Durante los tres hoyos del desempate, Bill no hizo ningún hoyo “en regulación”. Le pegó a las graderías, cayó en trampas de arena, se fue al agua, hizo toda clase de tiros malos, pero como también dijo “afortunadamente pude hacer los tiros y putts de recuperación”. Ahora, a disfrutar de su hazaña, y de los 11 millones 440 mil dólares que se ganó como campeón del torneo y de la Copa FedEx de 2011. Pero no todo se termina en este año para Bill Haas. Por el hecho de ser el campeón de la Copa FedEx, probablemente, el capitán de la Copa Presidentes, Fred Couples, lo escoja como parte del equipo de los Estados Unidos para jugar en Australia, a mediados del mes de noviembre próximo. Copa Solheim El equivalente femenino de la Ryder Cup, es la Solheim Cup. Por ella, cada dos años compiten el equipo de los Estados Unidos contra el equipo de Europa. En las últimas tres competencias, el equipo norteamericano había “barrido” al de las europeas. Muchos comentarios habían surgido con respecto a la importancia del evento, ya que 20 de las 30 mejores jugadoras del mundo, no son ni norteamericanas ni europeas. Es más, la noruega de 30 años de edad, Suzann Pettersen, es la única europea dentro de las primeras 20 del mundo. O sea que, como que veían a un equipo europeo “muy débil” para enfrentar a las norteamericanas. Pero llegó la sorpresa. Las europeas derrotaron a las americanas por 15 puntos contra 13, destacando el match final entre Pettersen y Michelle Wie. Suzann tuvo que cerrar con tres birdies para ganarle el match a Michelle en el hoyo 18, por “uno arriba”. Y como que la copa volvió a brillar. Los momentos emocionantes que envuelven este tipo de competencias, regresaron. Las europeas estaban felices. Con su triunfo, la tradición continuará, demostraron que su golf no está “tan débil” y que los nuevos valores empiezan a surgir. Hasta la próxima ocasión, procure mantener su bola En El Fairway.