En los tiempos modernos, fumar mota, signo de recreación en EU
En importantes círculos sociales y políticos, han causado extrañeza y sorpresa el hecho de que en dos estados de la Unión Americana, Washington y Colorado, se haya legalizado contra viento y marea, el uso de la mariguana, y la crítica considera este hecho como una gran noticia, porque además, se agrega que habrá ciertos instrumentos de control, porque se podrá fumar sólo con motivos de “simple placer”. Por supuesto, allá y acullá, la noticia ha causado revuelo, porque se considera la influencia política, justo después de las elecciones presidenciales en ese país, promovida por los republicanos perdedores, por lo que tratan de contribuir a la integración de un diversificado abanico de temas, que van desde la aprobación de la igualdad para el sexo femenino, la protección de los derechos reproductivos, el visto bueno para las parejas homosexuales, y ahora la legalización, o dizque la medicalización de la mota, y a este respecto ya se dice que éste insólito acontecimiento es, a no dudarlos, un nicho más para los inversionistas, ya que su cultivo y distribución requiere de tecnificación adecuada, así como de canales para su distribución.
Pero, por otra parte, recomendamos que “doña Juanita” tiene al menos en nuestro medio, un largo historial, y casi se podría afirmar que se trata de un producto genuinamente mexicano, aunque los expertos nos dicen que la cannabis sativa, su nombre científico, ubican su origen en ciertas regiones templadas de Asia, especialmente de China y la India, y dicha planta se introdujo en México en la época del virreinato.
El efecto principal es la euforia, acompañada de alucinaciones y exaltación de sentimientos, desde alegría intensa hasta depresión y ansiedad. Aparte de afectar el sistema nervioso central, la acción secundaria de la droga consiste en acelerar el pulso y elevar la presión sanguínea, provocando temblor, vértigos, dificultades en la coordinación muscular, aumento de la sensibilidad táctil y dilatación pupilar. No se ha demostrado de manera fehaciente que la mariguana cause dependencia física, pero es un hecho que provoca dependencia sicológica.
Sin embargo, a todo esto llama la atención, cómo el ser humano a lo largo de su historia, de presencia en el desarrollo de la sociedad, siempre ha buscado maneras cada vez más complejas y sofisticadas para sustraerse de la realidad, así, las bebidas etílicas, después el tabaco, el café, y posteriormente, en la actualidad, la mariguana, y toda una serie de drogas cada vez más eficaces pero también muy dañinas que afectan de manera irreversible la integridad humana, y podríamos afirmar que desde los años de la guerra de Vietnam, el uso de la droga empezó a generalizarse, hasta convertirse en los tiempos actuales en el objetivo fundamental de un comercio debidamente organizado que se ha dado en llamar “crimen organizado”, y que constituye un renglón formidablemente rentable de la llamada economía subterránea o informal.
En el caso especifico de la mariguana, decíamos, esta tiene una larga presencia en el México de diversas épocas. En un principio, era de uso frecuente entre la tripa, especialmente en la época porfiriana, así como entre los presos. Los soldados se “daban las tres”, porque era una manera apropiada para entrar en combate, y los presos para sustraerse de su terrible realidad punitiva.
Así, por ejemplo, se dice que Victoriano Huerta, era muy afecto a tomar coñac y fumarse un carrujo de “motivosa” para estar de mejor manera bien “grifo”.
Pero en los tiempos posteriores del 68, la mariguana ascendió en su nivel social, y en muchos círculos de la alta, era de buen gusto darse “los tres toques” con un carrujo de “doña Juanita”, de la acicalada, es decir de la buena.
“Atizar grifa”, era pues de buen gusto para romper con el “establishment”, porque era algo fuera de serie el sentirse elevados dentro de un contexto ideal e inexistente.
Seguramente, Francisco L. Urquizo, considerado como el gran cronista de la Revolución Mexicana, es el que mejor describe todo el protocolo que empleaban los aficionados a esta droga, y de los efectos que de inmediato causaba. En efecto, en uno de sus libros, “Tropa Vieja”, nos describe con lujo de detalle los aspectos de semejante ceremonial, y además, los efectos que de inmediato se presentan entre las volutas de humo y su olor a tortilla tostada. Uno de los personajes, periodista que por criticar al régimen fue llevado como leva para engrosar las filas del Ejército de entonces, con los primeros toques se le soltaba la lengua, y exclamaba en forma oratoria: “… Yerbita libertarial, consuelo del agobiado, del triste y del afligido. Has de ser pariente de la muerte cuando tienes el don de hacer olvidar la miseria de la vida, la tiranía del cuerpo, y el malestar del alma… Sacudes la pesadez del tiempo; haces volar y soñar en lo que puede ser el bien supremo. Eres el conduelo del infeliz encarcelado; bálsamo del corazón y de las ideas. Humo blanco que se eleva como la ilusión; música del corazón y de las ideas. Humo blanco que se eleva como la ilusión; música del corazón que canta la canción de la vida del hombre inmensamente libre, libre de los demás hombres, libre del cuerpo, absolutamente libre.
¡Yerbita santa que crea Dios en los campos para alimentar a las almas y elevarlas hasta él! ¡Yerbita que tienes el don de darnos alivio y de hacernos olvidar, quisiera decirte un verso…”
En cambio, el protagonista, Espiridión Sifuentes, experimenta otras sensaciones y dice: “¡…Su voz ya no llegaba a mis oídos; me había vuelto sordo y ciego para las cosas mundanas. Primero fue una especie de estupor, después una ceguera; un zumbido en la cabeza muy fuerte y al ratito algo como si fuera un despertar, pero un despertar muy raro y muy bonito; sin cuerpo, sin ganas de nada, como si todito lo tuviera yo. Andar por el aire sin ruido alguno; volar por encima del cuartel, de los pueblos, a través de las paredes! Y un Sol ¡qué Sol! Un Sol de todos colores; azul, verde, amarillo, colorado, carmesí. Pajaritos cantadores; música con todas las cosas, sones alegres, canciones. Así ha de ser la gloria, suavecita: de todos colores y de todos sonidos. Ahorita, si me dieran un balazo, si me matarán, ni fuerza me haría; seguir volando, seguir oyendo, seguir mirando, ¿qué puede haber mejor…?
Así mismo, agregamos que los frutos de esta planta, llamados cañamones, se aprovechan para la extracción de aceite, útil como combustible de lámparas y también para fabricar jabón, tinturas y barnices. La tintura de esta planta se emplea como hipnótica, sedante, para los dolores de cabeza-neuralgia, diarrea y dolor intestinal, y antirreumática; para éste último propósito se acostumbra aplicarse por la vía oral en dosis adecuadas.
Bien. Esto es algo de los ires y venires de esa yerba, motivo de muchas leyendas, relatos y sucesos, pero que ha causado impacto en muchos sectores sociales, y que ahora, en dos entidades de la nación más poderosa del mundo, se está legalizando. Esto, sin duda, traerá consigo muchas y variadas complicaciones.