Ideas

En la madre... Patria

Ninguno ha levantado la voz de protesta ahora que los mexicanos somos tan mal recibidos en España, exigiendo requisitos de ingreso que no están en ningún acuerdo internacional. Dicho de otra manera, nos han vuelto a tratar como colonias.

Escribo pensando en tantos adoradores de la hispanidad que reiteran y reiteran sus maravillas y bondades. ¡Tanta gente abyecta ante los peninsulares que, en cambio, hace gala de gran dureza con nosotros mismos! Es una lacra de la que no nos hemos librado aún después de 200 años de supuesta independencia y del caudal de sangre que ha corrido entre nosotros.

Pienso en la aspiranta a presidenta del PAN, quien empezó su campaña corriendo a Madrid a ponerse a las órdenes de ese gobierno y a tomar su modelo policíaco franquista para la única propuesta –lamentable por cierto– que ha tenido a bien hacer en los últimos meses.

Pienso también en muchos españoles que creímos diferentes y México les dio un asilo salvador en tiempos verdaderamente difíciles para ellos.

Pienso por igual en las facilidades excepcionales que  nuestro gobierno les ha tributado a sus capitales e inversiones, al extremo de que ahora será México el salvador de sus principales bancos gracias a la cauda de doblones y piastras que se llevan de aquí.

¿No tiene nuestro gobierno lo que debería de tener para responder con virilidad y dignidad?

Las relaciones internacionales se basan en la equidad o, como se dice por ahí, con el precepto de que “lo parejo no es chipotudo”.

Si ahora dominan en ese país, henchidos de soberbia porque Europa los sacó de la postración y los dejó asomarse al “primer mundo”, los sucesores del general Franco, ¿por qué demonios anda nuestro gobierno de contentillo con ellos? Me sospecho que la respuesta es porque nuestros actuales gobernantes son de la misma ralea.

Si se nos da este maltrato, olvidando la tan cacareada fraternidad, soslayando que el mundo se está globalizando y sobre todo, lo que hicieron nuestro gobierno y nuestro pueblo desde hace 75 años en favor de medio millón de españoles que tuvieron que huir de España a causa de la barbarie que se entronizó en ese país, y que ahora parece volver por sus fueros, obligación es del Gobierno republicano mexicano sacar las uñas y hacer valer lo poco que nos han dejado de soberanía y que los mexicanos sientan que su gobierno está a su favor y no en su contra, tal como parece estarlo ahora.

En suma, frente al rechazo de mexicanos en España, habría que esperar mayor indignación de mexicanos, empezando por supuesto, a quienes nacieron aquí de padres republicanos que pudieron sobrevivir gracias a la protección que antaño les dio nuestro lábaro tricolor, sin pedirles tantas cosas ni ponerles tantos requisitos para dejarlos entrar.
 

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