Elrod Hendricks, el original “Charro Negro”
Por Emilio Fernando Alonso
Dos peloteros de los Charros de Jalisco del beisbol, recibieron en su momento el calificativo del “Charro Negro”, pero el original y primero en llevar ese mote fue el gran catcher Elrod “Eli” Hendricks”, quien llegó a mediados de la campaña de 1964 al club tapatío, que en esa temporada había entrado como equipo de expansión a la Liga Mexicana de Beisbol y cuyo mánager, Jim Rivera, trajo a Hendricks, a quien conoció cuando ambos jugaban en la fuerte Liga Invernal de Puerto Rico; conocedor de su gran trabajo, y educado brazo detrás del pentágono, así como su poderoso swing al momento de batear.
Elrod Hendricks se ganó el cariño de la fanaticada de los Charros, pues tenía un “rifle” en su brazo derecho y sacaba casi a todos los rivales que osaban irse al robo de la segunda base. Para fildear era derecho, y zurdo para batear. Quienes lo vieron recuerdan aún, sus líneas “vitaminadas” hacia todos los rincones del Parque Tecnológico y sus panorámicos cuadrangulares, de gran altura y larga distancia. Hendricks recibió innumerables muestras de cariño y respeto de compañeros y rivales, así como de periodistas y cronistas de aquella época y lo bautizaron como “El Charro Negro”, apodo, que heredaría tiempo después el gran pelotero cubano Orestes “Minnie” Miñoso, quién supo llevarlo con hidalguía.
Cuando Jim Rivera trajo a Hendricks, pese a que se restablecía de una fractura en su pierna derecha, para tomar el sitio del panameño Marcos Cobos, ya tenía el nativo de las Islas Vírgenes estadounidenses 16 temporadas jugando con los Cangrejeros de Santurce en Puerto Rico, donde también dio sus buenos tablazos y se convirtió en un receptor estelar. A Guadalajara llegó ya con experiencia y pudo cumplir grandes campañas con los inolvidables Charros de Jalisco del Dr. Álvaro Lebrija, usando el número 23 en el uniforme. Anécdotas tiene varias, hoy contaré tres de ellas.
Una ocasión jugando ante los Diablos Rojos del México en el desaparecido Parque Deportivo del Seguro Social conectó un batazo lleno de poder por todo el jardín derecho, sacando la pelota del Parque, misma que rompió el vidrio de una ventana de un departamento ubicado en la calle de Xochicalco, que pasa justo detrás del estadio beisbolero, hoy convertido en un centro comercial, llamado Plaza Delta, aterrizando en la sala de los asombrados moradores del lugar.
En otra ocasión, “Chito”García, mánager de los Tigres, ordenó a su famoso cuadro del “millón” hacerle una formación especial para bateador zurdo, inspirada en la que inventaron en Grandes Ligas para contrarrestar el poder con el bat del gran Ted Williams, donde el tercera base pasa al campo corto, el short cubre el segundo cojín, y el intermediarista se coloca en medio de la inicial y la segunda base. Hendricks se dio cuenta, “fintó un toque de bola y se echó el bat al hombro, sacando un machucón por la antesala descubierta, pues Armando Murillo, cubría el terreno del campo corto y la pelota pasó apenas el infield hacia el prado izquierdo, lo que Elrod, quien pese a tener pies planos, pisar de lado y no como normalmente lo haría cualquier persona, aprovechó para seguir su carrera hasta el segundo cojín, haciendo doblete su batazo, ante la incredulidad de los presentes y la molestia del piloto de los Tigres.
Y la tercera: jugando con los Orioles de Baltimore una Serie Mundial en Grandes Ligas ante los Rojos de Cincinnati, puso fuera en la goma al corredor Bernie Carbo con el famoso “out que no fue”, pues todas las fotos de la jugada demostraron que Hendricks tenía la bola en su mano derecha, y tocó al corredor que se deslizaba en el homeplate con la mano enguantada vacía. Pasó después de los Orioles a los Yanquis de Nueva York, y a su retiro como pelotero activo fue coach de bullpen con los Mulos de Manhattan, y después volvió con los Orioles para hacer el mismo rol de coach y catcher de bullpen con Baltimore hasta su muerte.
Si usted, apreciado lector, desea que escribamos sobre algún tema en especial, recordar algún personaje del deporte, sea jalisciense, nacional o internacional, escriba a mi correo electrónico y con gusto ponemos manos a la obra y ejercitamos las neuronas para complacerle.