Elogio del Mercado Juárez: acupuntura urbana
Fue construido a principios de los años cincuenta del pasado siglo. Su estilo es sobrio y funcional; sin embargo guarda de los antiguos mercados algunos gestos que lo hacen distinguirse: su simetría, el énfasis en su ingreso (con su tipografía de época), la utilización de algunos materiales, la recia y apropiada construcción. Su espacio interior es aireado y agradable. Ocupa una pequeña manzana del rincón suroriente de la Colonia Americana, en las inmediaciones del cruce de Prisciliano Sánchez y Argentina.
Por su tamaño y conformación es como el hermano menor del Mercado de Santa Teresita, construido por las mismas fechas. El Mercado Juárez constituye una pieza de equipamiento barrial indispensable. Por más de medio siglo ha cumplido sus funciones con dignidad y eficacia.
Conforme la zona fue despoblándose, a partir de los años setenta y ochenta del siglo pasado, la vida del Mercado tendió a aminorarse pero, resistiendo bravamente, nunca perdió completa vigencia. Hacia 2007 la administración municipal impulsó un proyecto de mejoramiento del contexto inmediato. Para tal fin se peatonalizaron dos calles, se corrigieron las secciones de esas vialidades y se instalaron bancas, arbolado y fuentes.
Se trató, siguiendo el concepto acuñado por Jaime Lerner, arquitecto y varias veces alcalde de Curitiba, Brasil, de una intervención de acupuntura urbana. Se denomina así la acción de incidir puntualmente en un tejido urbano para hacer que la salud de esta manera inoculada se difunda a sus alrededores. Eso es lo que, afortunadamente, sucedió –y sigue sucediendo- con el arreglo del Mercado Juárez y su entorno inmediato.
De ser un ámbito en proceso de deterioro, con edificaciones abandonadas y espacios desocupados, surgieron nuevos negocios compatibles y nuevos departamentos que comenzaron a devolver a la zona su vocación habitacional con usos mixtos apropiados. El Mercado mismo se observa con mayor vitalidad y es el motor de la transformación. Posteriormente se ha seguido introduciendo, mediante pequeñas acciones, la oferta habitacional en el entorno. De esta manera se consolida otra vez un buen barrio.
El ejemplo, no por muy localizado, deja de ser una valiosa muestra de lo que en muchos contextos urbanos puede procurarse con similares resultados. Es una práctica municipal e institucional muy digna de seguir adelante, como se hace ahora, entre otras partes, en Huentitán y Analco. No se trata simplemente de mejorar la imagen urbana: se trata de revitalizar las demarcaciones mediante la reactivación de las funciones barriales.
En el contexto del casco urbano tradicional de Guadalajara, grandemente necesitado de una efectiva revitalización aparejada a su repoblamiento, son muchos los entornos susceptibles a esta acupuntura urbana. Uno, entre tantos: el Mercado de San Diego, ubicado en el barrio de ese nombre. Es un edificio de los años treinta o cuarenta, de valiosa presencia y espacialidad. Si el inmueble –en vez de destinarlo a fines burocráticos- recuperara su función y presencia originales, y esto se aunara a una renovación del entorno, se podrían obtener muy favorables resultados.
>La acupuntura urbana es una opción económica y razonable para propiciar que vecinos y propietarios de inmuebles encuentren la manera de reconstituir e impulsar una sana vida barrial, aplicable para múltiples rumbos citadinos. Por eso es muy significativo el ejemplo del buen Mercado Juárez y su contexto.