Ideas

El silencio también es un mensaje

La salida por la puerta de atrás de Arturo Zamora encierra un mensaje. Algo no salió bien. Conjeturas hay varias: que se hartó, que previendo el desastre prefirió lavarse las manos, que lo grillaron... Haiga sido lo que haiga sido, por usar la jerga de palacio, está claro que algo se rompió.

Luego, el Gobierno estatal silva en la loma y anuncia que Roberto López Lara es el nuevo secretario de Gobierno, cinco segundos antes de que todos prendan la tele para ver el futbol. Aquí se adivina que no querían hacer ruido, lo que es casi el equivalente a hacer las cosas a escondidas. ¿Por qué?

Yo pensaría que en el mundo del viejo nuevo PRI, es decir, de las formas bien cuidadas, de las jerarquías establecidas, del rito y el símbolo, sería necesario un acto protocolario serio, como cuando se anunció la llegada o imposición desde el centro (según a quién le pregunte) de Arturo Zamora y no un aquí está el secretario y en seguida el mundial.

Pero que haya sido así también es un hecho interpretable del rompecabezas de la política, y es que el perfil del nuevo secretario de Gobierno da un mensaje claro, permite una sola lectura: Ha llegado la hora de los guantones, los tambores de la guerra están sonando, el proceso electoral será duro y sucio y se necesita un hombre de un perfil como el de López Lara para llevar a cabo la terrible tarea de enlodarse la camisa. Digo, al cabo ya la trae bastante sucia.

El nuevo secretario de Gobierno es un hombre duro, de la vieja escuela pero no al estilo conciliador y con los modales de Arturo Zamora. Recuerdan sus refinados tuits y modales a la Güera Alcaine, a épocas de porros, a esa manera que tenía Gonzalo N. Santos de hacer política a golpe de cachiporra más que a otra cosa. Aquí no se van a tender puentes.

Nos vamos a poner medievales sería el mensaje del gobernador, harto como está de que el fantasma de Alfaro ronde todos los rincones, de que las apuestas corran a favor del calvito para Guadalajara. El alfarismo, los naranjas, recibe un claro mensaje: no nos vamos a tocar el corazón con miras a 2015, esto es la guerra, lo que se juega es el poder y con el poder no se juega.

Los grupos de la sociedad civil que han convivido con el “Chino” López, como se le dice vulgarmente al secretario, sabrán que es tiempo de estar calladitos porque el chino es muy capaz de agarrarse a puñetazo limpio con los limpiaparabrisas y si no pregúntele a la organización Amigos del Crucero.

También sabe infiltrar manifestaciones de vecinos y conoce la eficacia de los golpes para calmar las aguas, la considera, me atrevo a pensar, superior a la eficacia de las palabras.

El silencio es noticia clara pero ingrata. Estos ya no son tiempos de paz en las antesalas del poder y usted ciudadanito, calladito se ve más bonito.

Sigue navegando