Ideas
El renacimiento de Volvo
A finales de la década de los 90, precisamente en 1999, el panorama de Volvo parecía claro y brillante. Después de haber vivido los aprietos naturales de una compañía pequeña en un mundo cada vez más globalizado, en el que el volumen pasó a ser factor fundamental para la competitividad, la marca finalmente había sido comprada por Ford, que le inyectó dinero y, mejor, la dejó ser lo que siempre había sido: un fabricante sueco, con la consigna de hacer los autos más seguros del mundo. 10 años más tarde, sin embargo, la Luna de miel ya se había acabado y con el mundo en crisis, principalmente Estados Unidos, la amante sueca estorbaba a Ford, quien se deshizo de ella junto con Aston Martin, Jaguar, Land Rover y Mazda, de la que poseía 33.3% de las acciones. Allan Mulally, CEO de la compañía estadounidense, decidió concentrarse en la marca Ford y ninguna más. La segunda década del nuevo milenio sonaba incierta para Volvo. Una incertidumbre que aumentó cuando la compró la compañía china Geely. Pero hoy, pasado más de un lustro, las cosas son muy distintas y el futuro de Volvo de nuevo se ve despejado y brillante. Toda la gama de autos Volvo usaba plataforma de Ford. O ésta usaba una construida por Volvo o Mazda. El nivel de dependencia era muy fuerte. Su capacidad de reacción se golpeaba contra la casi impenetrable muralla burocrática del gigante llamado Ford Motor Company. Volvo la había necesitado y probablemente no hubiera podido sobrevivir a la primera década de este siglo sin Ford. O con “exceso” de Ford, justo como ocurrió con su paisana Saab, que sucumbió ante la exagerada intervención de su dueña General Motors. Los primeros años bajo el mando de Geely fueron de mucho trabajo. Había que desarrollar nuevas plataformas, nuevos motores, rediseñar la gama. Y hacer todo bien para recuperar a una clientela que fue desapareciendo como consecuencia de la misma incerteza de la marca. En su apogeo, Volvo vendió 140 mil vehículos en Estados Unidos, en 2004. En 2010 ese número había bajado a 56 mil. Dinero oriental. Mitología escandinava Geely fue para el decenio actual lo que Ford en el pasado: dinero fresco, abundante e imprescindible. Al igual que Ford, Geely le dio libertad creativa a los ingenieros y diseñadores suecos. No por generosidad, sino por estrategia. Si para Ford Volvo era el pequeño fabricante Premium europeo, para Geely representa el pasaporte que la permitirá explorar mercados que van más allá de otra muralla: la china. La primera plataforma, llamada SPA (Plataforma de arquitectura escalable, por sus siglas en inglés), vio la luz el año pasado con el arribo de la nueva generación de la SUV XC90. Pero habrá más en el futuro. Tres familias de vehículos están confirmadas: la 40, la 60 y la 90. Todas deberán tener un sedán y al menos un crossover. De la 90 ya tenemos la magnifica XC90, que ha ganado premios alrededor del mundo por su diseño y cualidades. También ya vimos el segundo, el sedán S90, mostrado en Detroit en enero pasado. Las otras dos serán familias conocidas muy pronto. De hecho en dos años a partir de ahora, la aún reciente XC90 será el más antiguo de los Volvo en el mercado. Seguramente no tiene nada que ver, pero me gusta pensar que todo es consecuencia de MJolnir, el nombre que se da en la mitología nórdica al famoso martillo de Thor, el arma más poderosa y temida en Escandinavia, conocida por su capacidad de demoler a los enemigos y ahora presente en forma de un haz de leds en los faros de su mayor crossover. También en México la marca vive un buen momento. Castigada por errores del pasado, más que nada en calidad de productos y servicios, hoy hace un serio esfuerzo por recuperar su imagen. Entre sus iniciativas se incluye la toma de vehículos usados de la marca a precios por arriba del mercado, como forma de recuperar su valor de reventa. También trabaja en conjunto con los distribuidores para crear unidades de atención al cliente más eficientes, llamadas Volvo Personal Services, que entregan un auto con cita de servicio en alrededor de 60 minutos y con la promesa de que una parte no tardará más de siete días en ser reemplazada, en el caso extremado de que sea necesario pedirla a Suecia. La agencia tapatía Volvo Suecia Car Minerva es pionera en este esfuerzo y cosecha los primeros buenos resultados. No hay nadie, ni ninguna empresa, que viva siempre en la cima. A veces lo único que podemos hacer en algunos momentos es sobrevivir. Porque mientras respiramos, siempre habrá la posibilidad de crecer en el futuro, de renacer. Esto, es lo que está haciendo Volvo.