Ideas
El objetivo de la guerra
Cuando hablamos de un objetivo en general, nos referimos a la finalidad hacia la cual deben dirigirse nuestros recursos humanos, materiales y económicos, así como todos nuestros esfuerzos para dar cumplimiento a nuestra misión o razón de ser. Un objetivo debe describir cualitativamente nuestro propósito en un periodo determinado; el objetivo debe responder a la pregunta “qué” y “para qué”. Y sobre todo nuestra estrategia tiene que tener claro cuáles deben de ser las prioridades, ya que el que mucho abarca, poco aprieta. Éstos son conceptos que deberían de ser claros y sencillos para cualquier persona que está a punto de emprender un proyecto o un negocio. Entonces, ¿por qué es tan difícil entender estos conceptos cuando se está tratando de implementar políticas públicas, especialmente estrategias relacionadas con seguridad nacional y seguridad pública? Una de las grandes críticas a la actual “guerra” contra el crimen organizado en nuestro país, es que no ha quedado claro el objetivo último de ese esfuerzo, y por lo tanto no es claro el rumbo que se debe de seguir, así como quiénes deben de estar involucrados. Obviamente uno de los objetivos podría ser el derrotar a los “criminales”, pero ante la realidad de lo que representa la criminalidad transnacional esto podría ser un objetivo iluso e imposible de cumplir. Más bien, cualquier estrategia de seguridad pública y seguridad nacional tiene que tener un objetivo más amplio que abarque el desarrollo y fortalecimiento de nuestras instituciones, así como evitar que estas agrupaciones de delincuentes sigan fortaleciéndose y abarcando nuevas líneas de actividades criminales como el secuestro, la extorsión y la trata de personas. En resumen se busca que estas organizaciones dejen de ser una amenaza a la seguridad nacional, y reducirlos a ser problemas de seguridad pública, en donde son las policías civiles, Ministerio Público y jueces los principales actores en encontrar una solución y no las Fuerzas Armadas. En su famoso libro milenario “El Arte de la Guerra”, el General Sun-Tzu comentó: “La victoria es el principal objetivo de la guerra, si tarda demasiado en llegar, las armas se embotan y la moral decae”, además dijo: “Si el Ejército emprende campañas prolongadas, los recursos del Estado no alcanzarán”. Por eso es importante resaltar un reporte que se dio a conocer, de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza del Gobierno estadounidense, la cual es una Agencia que cuida las fronteras, hace cumplir las leyes de comercio y recauda los aranceles de aduana y trabaja para impedir la entrada de terroristas y sus armas a esa nación, la cual comenzó a operar en septiembre de 2007, tras la fusión de varias oficinas de inteligencia y de lucha contra el terrorismo. En dicho reporte entre varios temas se comentó que la captura o muerte de los capos mexicanos del crimen organizado no ha incidido en la disminución del tráfico de drogas, de hecho consideran nulo el impacto de la lucha contra el crimen organizado que emprende México en el flujo de estupefacientes hacia Estados Unidos. Es fácil criticar los esfuerzos realizados en nuestro país, si sólo tomamos en cuenta el que no se hayan disminuido los flujos de drogas, pero esto sólo es una parte de la problemática, otros factores a considerar es el grado de avance en la profesionalización de nuestros cuerpos policiacos, las modificaciones a nuestro marco normativo para atacar diversas formas de violencia, la percepción de la problemática por parte de la sociedad mexicana, entre otros muchos aspectos. Además, hay que reconocer que las organizaciones del crimen organizado en México están consideradas entre las más violentas del mundo. Éstas son un reto para cualquier democracia en el mundo, por más avanzada que sea, ante la dificultad que se presenta de enfrentar esta inmensa capacidad bélica y de violencia, manteniendo el Estado de derecho y respetando los derechos humanos. Claro que una parte importante del problema es la corrupción. Y hay que decirlo, no sólo en México se cuecen habas. En días pasados se hizo público que 127 oficiales de esta misma oficina de Aduanas y Protección Fronteriza habían sido ligados a actividades de tráfico ilegal de drogas desde 2004. La problemática de los cárteles de la droga no es un tema fácil de afrontar, y no desaparecerá si se “negocia” con los capos o si en Estados Unidos se redujera el consumo o se legalizara, no se puede arreglar pactando, no es un problema solamente del consumo o legalización de las droga en Estados Unidos. Ante la imposibilidad de sacar raja económica mediante el tráfico de drogas, los cárteles simple y llanamente se dedicarían a otras actividades delictivas. Las soluciones pueden ser muchas, pero debemos partir de tener un objetivo claro, un plan para alcanzarlo, un marco de tiempo para llevar a cabo las acciones y sobre todo acordar esquemas de medición de lo avanzado y de coordinación de todos los involucrados, incluyendo a toda la sociedad, ya que también somos parte del problema, y lo seremos de su solución. Cierro con una frase del presidente John F. Kennedy que nos debe de llevar a reflexionar: “El hombre ha de fijar un final para la guerra. Si no, la guerra fijará un final para el hombre”.