El nuevo novio de mamá
Un conflicto familiar trasciende al ámbito de seguridad entre el Buró de Federal de Investigaciones —FBI— y la Agencia Central de Inteligencia —CIA—, resultando una comedia muy al estilo norteamericano, aunque, dicho de paso, sin rebasar la mediocridad.
El comentario se basa en la poca credibilidad y correspondiente demérito de instituciones, cuando un joven, discreto y dedicado a edificar su carrera en el FBI, contempla con bien justificado prejuicio, la despreocupada vida de la autora de su vida, conducentes a relaciones poco edificantes, sobre todo en una mujer en los cuarenta y tanto años.
La visita del joven a su madre, acompañado de su novia, perteneciente también al FBI, coincide con la sospechosa insistencia de un varón hacia la madre en cuestión, quien frívolamente se deja cortejar con un cultivo creciente de afecto. La sospecha sobre el individuo llega a la autoridad, que delega la investigación en aquel hijo de la dama en cuestión; joven hasta entonces de impoluta trayectoria.
El conflicto surge con los sistemas de espionaje a la pareja de adultos, incluyendo lapsos de intimidad que, obviamente, lastiman los sentimientos del joven, aunque simultáneamente incrementan las sospechas respecto al galán cuarentón, aparentemente miembro de una banda de ladrones de piezas de museo con alto valor, ahora aplicado a la intención de cometer un macro delito de tal especie.
Es así como surge la crisis delictiva y doméstica, con dosis de ridículas escenas de violencia y el feliz descubrimiento del hasta antes sospechoso galán, quien resulta ser miembro de la CIA inserto en el grupo delincuencial. Colorín colorado, novios jóvenes y adultos despojados de caretas se encaminan a un destino promisorio.
La plana presencia de los actores Colin Hanks, Selma Blair, Meg Ryan y Antonio Banderas se anota en los créditos sin destacar alguna.
Dios nos guarde de la discordia.