El gran desafío de Mazda
Hace siete años, el fabricante japonés Mazda llegó a México con un éxito arrollador. Su gama de productos era atractiva, al igual que sus precios. Tenía un buen sedán compacto, el Mazda 3, que se complementaba con un hatchback del mismo modelo. Y tenía también una más que importante SUV, algo que pedía a gritos el mercado y que otras marcas medianas como Seat o Peugeot, no contaban. Más que nada, Mazda de México contaba y cuenta con el talento de Leopoldo Orellana, su Presidente, quien condujo el ingreso al complicado mercado nacional con la maestría de un delantero, haciendo las adaptaciones que el tiempo fue exigiendo, como traer la CX-9 o dejar el MX-5 en versión única con techo rígido y caja automática. “Polo” Orellana, como le conocen los amigos, eludió a los mercados con la habilidad de un Messi ante los defensores enemigos. Sin embargo, lo que viene por delante va a necesitar un talento aún mayor y Orellana tendrá que ser un Pelé antes de que los primeros autos fabricados en México salgan de su fábrica de Salamanca, Guanajuato, probablemente al final de 2013. Todo se debe a los dos próximos productos de la marca en arribar a nuestro país: el crossover CX-5 y el modelo 2014 del sedán Mazda 6.
En los 125 años de historia de la industria automotriz, pocas cosas han sido tan constantes en su evolución como la potencia de los autos. Su forma ha cambiado; han aparecido nuevos tipos como sedanes, cupés, monovolúmenes, roadsters o SUVs. Llevan más o menos personas, están pensados para transportar, cargar , impresionar o divertir, pero cada nuevo modelo, con muy raras excepciones, ha tenido más potencia que el anterior.
Hoy la defensa del medio ambiente está de moda. El público, principalmente en los mercados más maduros y desarrollados, como Europa, Japón o Estados Unidos, pide menos consumo y su consecuente menor emisión de gases nocivos. Algunos fabricantes decidieron hacer autos híbridos, con un motor eléctrico que ayude a otro de gasolina a gastar menos. Otros, prefirieron irse por el auto completamente eléctrico. Mazda tomó, en mi opinión, la decisión más sensata e inteligente: aumentar la eficiencia de los autos de gasolina, que aún serán más de 85% del mercado mundial en 2020.
Así nació la filosofía que ellos llaman “Skyactiv”, que no es otra cosa más que hacer plataformas, cajas de cambio, motores, suspensiones y todos los elementos del auto, de una manera más eficiente.
Skyactiv
El primer resultado de esta filosofía llega al mercado el 10 de noviembre próximo y se llama CX-5. Cuando la conocimos en California el año pasado, estaba programado que la “camioneta” (como le decimos en México) iba a llegar en marzo e iba a convivir con la más que exitosa (en nuestro país) CX-7. A partir de ese momento, los distribuidores Mazda comenzaron a tener cada vez menos unidades de la CX-7 con motor aspirado, ya que la idea era que los que querían economía, compraban una CX-5 y los que buscaban potencia, iban por su hermana mayor, con motor turbo.
El detalle es que, en Japón, Mazda decidió que la CX-7 debería morir ya que su principal mercado, Estado Unidos, nunca la recibió con la efusividad con la que lo hicieron los mexicanos. Ahí, tuvimos que ver una de las jugadas maestras de Polo Orellana, que invirtió los planes, frenó la entrega de CX-7 turbo a favor, de nuevo, de la con máquina de aspiración atmosférica. Porque a la par de la decisión de ya no hacer la CX-7, la CX-5 comenzó a ser vendida con gran éxito en otros y más rentables mercados como Japón, EUA y Canadá. El arribo de la CX-5 se pospuso para agosto y luego, por el mismo motivo, para noviembre.
Ahora que ya está prácticamente aquí, Polo necesitará otra más de sus jugadas maestras para convencer a la gente de que (CX) 5 es más que (CX) 7. Para completar el cuadro, en 2013 llegará el nuevo y hermoso Mazda 6, pero vendrá sin motores de seis cilindros, tampoco con un cuatro con turbo, como tienen algunos de sus rivales. De nuevo, le tocará mostrar a todos que menos, es más.
No va a ser fácil. Por fortuna, el ciclo complicado terminará en 13 ó 14 meses, cuando comiencen a salir de la línea de producción mexicana los Mazda 2 y 3, ya de siguiente generación. Como estos no tienen turbo ni V6, la tecnología Skyactiv les debe caer de maravilla. Junto a esto, el hecho que se produzcan en México le da a la marca más libertad de armar versiones compatibles con lo que piden los mexicanos. Entonces, para quien tuvo el talento de lanzar, mantenerse y atravesar periodos como este año y el próximo, 2014 pinta como un penal para que Leopoldo “Pelé” Orellana, simplemente haga la anotación y salga a celebrar.